PROPUESTA
DE LAS DIRECTRICES TEÓRICAS PARA
(Versión
actualizada diciembre 2003)
La definición de
los núcleos problemáticos presentados en el primer documento de
trabajo, son el producto del estudio de los diferentes documentos elaborados
por consultores docentes, cátedras y autoridades de
1.
Problemas de relación y
definición entre contenidos generales, específicos de la
profesión y el Programa de Talleres y Práctica. Esta
tensión se expresa de diversas formas, como relación
teoría/práctica, dispersión y superposición de
contenidos, reformulación de contenidos y relación de los
contenidos con los objetivos del Plan y el Perfil de los Graduados,
tensión entre el
área de Formación Básica y Formación
Específica; tensión en la definición de
lo que se considera
2. Como consecuencia del núcleo
problemático anterior se observa la necesidad de redefinir las
directrices teóricas que sustenten la formación profesional, aspecto
necesario para orientar la
direccionalidad del Plan de Estudios y el Perfil del Graduado; asimismo los
propósitos que deberían guiar la organización,
estructuración y orientación de los contenidos de las asignaturas
y las prácticas de
formación profesional.
3. Necesidad de redefinir criterios técnicos y
pedagógicas que orienten la gestión del Plan, respecto a
correlatividades, áreas de vacancia, criterios para definir las
asignaturas optativas, y sistemas
de evaluación.
Las
tensiones señaladas y presentadas como núcleos
problemáticos, están indicando que una propuesta de modificación
curricular, no debería ser solamente un ordenamiento de asignaturas y
una organización técnica del Plan; debería ser sobre todo,
un proyecto académico, político y ético de
formación profesional de trabajadores sociales, contextualizada y
caracterizada en un sentido amplio, acorde con los desafíos que la sociedad del
siglo XXI, plantea a
Ello implica tener en cuenta algunas consideraciones que enmarcan la
política de formación profesional: a) un diálogo
crítico y maduro en la comprensión de un proyecto de
formación profesional como construcción colectiva en base a
consensos mínimos, b) reconocimiento de la importancia de replantearse
las matrices teóricas, metodológicas y operativas que sustenten
las respuestas profesionales de manera sólida y anticipatoria a la
particularidades de la cuestión social, c) sobre esta premisa
básica, respetar las diversas visiones teóricas,
epistemológicas e ideológicas que sustentan las miradas sobre la
sociedad, la profesión y la construcción del campo profesional.
Es decir respetar el pluralismo como parte de la construcción de un
espacio académico, que desde luego no es igual a
“eclepticismo” en el sentido ideológico, como tampoco es lo
mismo a “sincretismo”,
en el plano teórico; d) tener en cuenta la crisis actual del sistema educativo
y, sobre todo el de la universidad, que condiciona la calidad de la
enseñanza, el deterioro de las condiciones salariales de los docentes,
el deterioro del presupuesto para la investigación y el desarrollo de la
ciencia.
Es importante tener en cuenta que estas condiciones son limitaciones
para la puesta en marcha de los cambios previstos en cualquier Plan de Estudios. Sin embargo, no todo depende de las
condiciones materiales para una
adecuación de la formación profesional a la dinámica de
nuestro tiempo, es también importante una decisión
política y académica de todos los involucrados para orientar
dichas modificaciones. Y, sobre todo es importante superar una visión
endogéna de la profesión y de la vida universitaria, muchas veces
anudada en su propia lógica que no permite ampliar los horizontes de la
vida académica y el
conocimiento en la compresión rigurosa de la historia de la sociedad y
el funcionamiento del nuevo reordenamiento mundial para poder aprehender mejor
las particularidades profesionales
en sus múltiples relaciones.
En tal
sentido el conocimiento que se imparte como básico, es fundamental para
comprender las transformaciones de la sociedad y la vida social, por ello debe
ser considerado como un aspecto
prioritario. En este contexto, la formación de profesionales, y en particular
la de los trabajadores sociales, debe proyectarse en dos sentidos: uno,
referida a una formación básica que supere el carácter
introductorio que generalmente caracteriza a dicha formación. Entendemos
que esa formación básica debe impartir los fundamentos teóricos,
políticos, económicos, culturales y filosóficos del
movimiento de la sociedad;
permitiendo transformar dicho conocimiento en una herramienta de
análisis y fuente de conocimiento de los fenómenos sociales,
superando el discurso genérico sobre la realidad; y otro, referido a una
formación profesionalizada que esté direccionada a transformar
esa formación básica en la explicación de los procesos
sociales singulares que los sujetos enfrentan en su vida social, que traducidas
en necesidades, constituyen para el Trabajo Social el permanente desafío
de canalizar respuestas viables. Este aspecto es fundamental para garantizar su legitimidad social
como profesión.
El
Trabajo Social es una profesión que forma parte de las ciencias
sociales, de naturaleza interventiva y se constituye como profesión en
el proceso de división social y técnica del trabajo. Su
naturaleza interventiva se construye en la relación a la acción
social del Estado y el enfrentamiento de la "cuestión social";
por lo tanto, su campo de intervención se desarrolla a partir de las
variadas manifestaciones de dicha cuestión social, las mismas expresan
un conjunto de desigualdades sociales que afectan las condiciones de
reproducción material y social
de los sujetos individuales y colectivos. El concepto de cuestión social no
es un concepto nuevo, ello aparece con la constitución de la sociedad
moderna; este concepto ha sido objeto de análisis desde diversas
perspectivas teóricas y es objeto de estudio de las ciencias sociales,
por lo tanto no es un concepto propio del Trabajo Social. Lo que si, es
importante señalar, es que la profesión se institucionaliza en
relación a dicha cuestión social, cuya relación no es
mecánica e implica un tratamiento contextualizado e histórico de
dicha relación y su implicancia en la configuración del campo
profesional.
Para autores
como Lo Vuolo, la cuestión
social está relacionado con
la pobreza, como emergente de la dificultades que tiene la sociedad moderna
para generar mecanismos de inserción, y fundamentalmente vinculados al
trabajo, en tal sentido él expresa..-
“hay que asumir el problema de la pobreza como emergente de la
“llamada cuestión social”. Con esta noción se alude a
las dificultades que exhiben las sociedades modernas para sostener la
inserción social de toda la ciudadanía y, de allí, la
cohesión del conjunto de la sociedad. Más allá de las
nuevas formas en que se expresa esta cuestión social la
problematización que encarna sigue siendo la misma que en el pasado y se
refleja principalmente en la relación de trabajo. La relación de
trabajo es el soporte privilegiado de la inserción de las personas en la
estructura social y de este sostén dependen las redes de sociabilidad,
incluyendo las instituciones de protección social. Justamente son los
cambios en la relación del trabajo y la precariedad laboral lo que ha
alterado profundamente las posibilidades de inserción social estable de
las personas y la cohesión del conjunto de la sociedad. (lo Vuolo; 1999:
296-297)
Desde la perspectiva de
Castel, “la cuestión social
es una aporía fundamental en la cual una sociedad experimenta el enigma
de su cohesión y trata de conjurar el riesgo de su fractura. Es un
desafío que interroga, pone de nuevo en cuestión la capacidad de
una sociedad (lo que en términos políticos se denomina una
nación)para existir como conjunto vinculado por relaciones de
interdependencia” (pág.20,1997). En esta dirección aclara, que no
es un problema nuevo; y en este
sentido no es existe una nueva cuestión social; lo que se trata de
definir como cuestión social contemporánea es la
“metamorfosis” (como dialéctica de lo igual y lo diferente)
del viejo problema de cohesión social que deriva sustancialmente de las
formas de relación entre capital/trabajo surgidas con el capitalismo
moderno. Lo que se pone en tensión, son las diferentes formas que
adquiere dicha cuestión social y
la capacidad de la sociedad
para enfrentarlas como conjunto
integrado de relaciones sociales.
En
esta perspectiva nos parece importante señalar que las manifestaciones de la cuestión
social contemporánea se han complejizado, con ello estamos intentando
expresar un conjunto de contradicciones instalados en el registro de
nuestras sociedades y en el funcionamiento del capitalismo
en general, Vera Da Silva Telles explora sobre esas contradicciones a partir
del concepto de “aporía” que usa Castel; ella las analiza desde la perspectiva de
“disyuntiva” de las diversas dimensiones de la actual
cuestión social: “ la cuestión social es una
aporía que pone en el centro una disyunción, siempre renovada,
entre lógica de mercado y
dinámica societaria,
entre la exigencia ética de los derechos y los imperativos de eficacia
de la economía, entre el orden legal que pretende igualdad y la realidad
de las desigualdades y exclusiones tramadas en la dinámica de relaciones
de poder y dominación. Aporía que en los tiempos que corren se
refiere también a la disyunción entre las esperanzas de un mundo
que valga la pena ser vivido, inscriptas en las reinvindicaciones por derechos
y el bloqueo de perspectivas de futuro para las mayorías afligidas por
una modernidad salvaje que desestructura formas de vida y hace de la vulnerabilidad y la
precariedad formas de existencia que tienden a ser cristalizadas como único
destino posible” (1999:85).
Consideramos que el concepto de cuestión social como generadora
de “desigualdades y resistencia” planteada por Marilda Iamamoto, es clave
para comprender los términos de la vinculación con la profesión,
en tanto nos permite no sólo leer lo que pasa en la realidad, sino también
descifrar la modalidades que históricamente se ha construido para su
tratamiento.
Después
de la crisis del estado de Bienestar se observa, una modalidad regresiva de su
tratamiento, y cuando decimos regresiva
nos estamos refiriendo a la refilantropización,
asistencialización y mercantilización de las políticas
sociales, que lleva al vaciamiento de la función social del Estado. La
comprensión del mismo, debe tener como punto de referencia el largo
proceso de deterioro del aparato productivo y, la dudosa calidad de las
decisiones políticas que han llevado a la complejización y
profundización de las desigualdades sociales, a partir de los
años 70. En tal sentido, las manifestaciones actuales de la
cuestión social, son el producto de las transformaciones ocurridas en el
modelo de acumulación capitalista que ha generado las condiciones
básicas para un nueva forma de organización de
El desarrollo
histórico de la cuestión social tiene una vinculación con
las formas de intervención que históricamente ha tenido la
profesión, por ello sustentamos que la formación profesional del
Trabajador Social debería tener a la "cuestión social"
como su base de fundamentación socio-histórica, dándole
una dimensión central y constitutiva para establecer las relaciones
entre intervención y realidad social, considerando la perspectiva de los
tres actores: El Estado, los sujetos sociales y sus necesidades y el Trabajador
Social con su saber profesional.[1]
Por
otro lado, el contexto socio-histórico particular en la que emerge la
cuestión social debe ser analizado como expresión de las grandes
transformaciones del sistema capitalista en su multidimensionalidad
(económico, social político, cultural), en esta dirección
sostenemos que la formación profesional debe posibilitar el marco
conceptual necesario para una lectura rigurosa de sus implicancias en la
sociedad, tanto en su devenir histórico como actual. Esta contextualización debe
considerar las particularidades que
adquiere la cuestión social en cada momento histórico,
definiendo, los términos de constitución del campo de la
intervención profesional.
En tal sentido, es
necesario no sólo revisar las maneras, las formas de comprender y
explicar las manifestaciones de la cuestión
social, incorporando la complejidad con que se expresa; sino también, es
fundamental la capacidad que se debe desarrollar el futuro profesional, para
construir mediaciones a partir de la teoría social, que le permita
nombrar, interpretar y comprender la trama de la diversidad de los escenarios
sociales en los cuales se
desarrolla la intervención profesional. Por lo tanto, este proceso de
comprensión complejo y de constitución de lo social no puede
reducirse al aprendizaje y apropiación sólo de una
racionalidad instrumental, aunque
aclaramos que esta dimensión también es constitutiva de la
intervención profesional.
La
complejidad del proceso de comprensión de lo social, trasciende la idea
de “práctica reflexiva” de situaciones problemas puntualizadas sobre las cuales se aplica una
racionalidad normativa del instrumento y los métodos. Esto ha llevado a
acentuar el carácter pragmático de la profesión y su
relación dilemática con la construcción de
conocimiento. Por otro lado, la
mirada compleja de la cuestión
social, además de una comprensión rigurosa de las políticas sociales en el
marco de las relaciones Estado y Sociedad, implica develar el entramado social,
político y cultural que se expresa en la vida de los sujetos, en
relación a sus necesidades, en el contexto de las profundas
transformaciones de la sociedad.
En esta
perspectiva, es necesario articular de manera estratégica las relaciones
existentes entre los procesos específicos generados en la sociedad civil
y las acciones del Estado. Por ello, la construcción del campo
profesional, no sólo se define desde la territorialidad de la acción
que, por cierto es un aspecto importante que plantea una mirada
específica a la profesión, sino que además, es importante la construcción de mediaciones
que enriquezcan la
definición de una mirada más amplia de las relaciones entre
Estado y Sociedad. Las mismas se
caracterizan por un conjunto de relaciones de reciprocidades y antagonismos,
propios del movimiento contradictorio de la sociedad capitalista.
Tomar la “cuestión social” como directriz
teórica de la
formación es asumir un camino teórico-metodológico que
permita comprender, interpretar y resignificar las particularidades que
asume en vinculación a la
mirada de los actores, sólo así se podrá generar
dispositivos profesionales que trasciendan el carácter inmediatista que
ha caracterizado históricamente a la profesión.
Las directrices
anteriores orientan la política
general de la formación profesional de los trabajadores sociales
en
-
-
El desarrollo de la producción de conocimientos a
través de la investigación como parte constitutiva de la
formación y el ejercicio profesional; por lo tanto, la
investigación no es un hecho
eventual, engloba tanto el desarrollo de una actividad investigativa así
como la competencia para formular proyectos de investigación y para su
realización, ello permitirá cualificar la base argumentativa de la
intervención, así mismo permitirá diferenciar, y
distinguir las lógicas que se entrecruzan en la definición y
decisiones que se toman para dar respuesta a los dilemas que plantea la
cuestión social. La
división entre conocimiento y hacer, vista como un dilema en la
relación teoría-práctica es producto del legado positivista
de la profesión, y ha llevado a valorar que la investigación es
un aspecto externo a la formación profesional. Esta misma
concepción divide el ámbito de la practicas de formación
de los fundamentos de la profesión que deben ser desarrollados en el
trayecto específico ( antes denominada Area específica) asimismo
la división entre instrumentos, técnicas y teoría.
Las
premisas planteadas explicitan las directrices teóricas de la
formación profesional articulando dimensiones, histórico
conceptuales, ético políticas y pedagógicas, teniendo en
cuenta el significado que adquiere la práctica docente y la
responsabilidad de formar profesionales en el ámbito de
Antes de presentar la estructura curricular es
necesario definir algunos conceptos
que posibiliten comprender la lógica de esta estructura. Entendemos por
estructura curricular, el esquema básico que permite la
organización del Curriculum a la luz de las directrices teóricas
ya señaladas, la selección y organización de contenidos
que supone todo curriculum. Lo crucial en este proceso de formación no
sólo depende del tipo de
contenidos que incluya sino la
relación que se establezca entre ellos, por ello las directrices que
orientan este Plan, se canalizan a
través de los propósitos de cada trayecto y sub-trayecto
garantizando dicha relación.
El trayecto como definición
pedagógica, constituye instancias formativas y articuladas a
propósitos que direccionan los contenidos de las asignaturas, seminarios
y materias optativas que el Plan contempla para la formación de futuros
profesionales de Trabajo Social. Y los sub-trayectos en esta estructura, constituyen
mediaciones que permiten el tránsito de un trayecto a otro. En esta
perspectiva la estructura por trayectos ofrece una visión de conjunto
para toda la formación, evitando superposiciones de contenidos y
aprovechando en intensidad el aporte de cada trayecto desde su especificidad a
las articulaciones e integraciones
con los otros trayectos y sub-trayectos. Por otro lado, es importante señalar
que la decisión tomada respecto a trabajar, la estructura del Plan,
sobre trayectos responde a la necesidad de superar la estructura por
áreas que segmentan la idea de totalidad de la formación y de la
profesión.
La
estructura Plan de Estudios se organizará a partir de dos trayectos y
tres sub-trayectos de formación, relacionados en función de sus
propósitos y contenidos que la direccionan; ambas dimensiones
(propósitos y contenidos) establecen un proceso de aprendizaje que se va
profundizando a niveles de complejidad más importantes, y validados por
trabajos de integración e
indagación que van organizados desde el primer trayecto de
formación general, hasta transitar los otros trayectos. Esta modalidad que asume la estructura
del Plan intenta dar respuesta a las tensiones generadas en el Plan actual,
respecto a la relación entre objetivos y contenidos, teoría y
práctica. Asimismo a la falta de explicitación de directrices
teóricas que orienten la formación profesional.
El primer trayecto
está referido al de Formación General, el segundo, al de Formación
Específica. A su vez, el trayecto de Formación Específica
tendrá tres sub-trayectos: socio-histórico, de fundamentos
teórico, metodológico, operativos de Trabajo Social y el de
prácticas de formación profesional.
La carga horaria total se
distribuirá proporcionalmente con el siguiente peso relativo: El Trayecto de Formación General
con un peso proporcional del 25 %, el del Trayecto
de Formación Especifica con un
peso proporcional del 65 % de la formación total. El Subtrayecto de Construcción de las
Prácticas Profesionales con un peso proporcional del 25 % del total
de la formación.
|
Finalmente el Espacio de Formación Optativa tendrá un peso
proporcional de 10% de la formación total. Y se recomienda que las materias
optativas estén vinculadas al Trayecto de Formación
Específica, cuyo criterio central debe ser fortalecer la
formación
|
Profesional
profundizando campos de problemas de carácter disciplinar .
En esta perspectiva el régimen académico como sistema
que define el curriculum desde el punto de vista de la experiencia formativa,
se ha definido a partir de
regímenes acordes con las finalidades, objetivos y
características académicas que respondan a la formación
del trabajador social. En tal sentido la propuesta incorpora condiciones de
régimen académico que garanticen:
§
La cursada paralela y
simultánea de los trayectos formativos favoreciendo la progresiva
integración de teoría y práctica.
§
La articulación entre las
cátedras que integran cada trayecto desde el propósito formativo
común, está dado por los propósitos que se quieren
alcanzar en términos de formación profesional, por la estructura
que supera la segmentación del proceso de aprendizaje y de los
contenidos, y finalmente por los trabajos de integración
§
La articulación entre los
trayectos formativos en la elaboración de trabajos de
integración, se recomienda por lo menos dos trabajos, uno a partir de
finalizar el trayecto de Formación General y otro en el de
Formación específica antes de ir a la práctica de
formación.
El trayecto de
Formación General en la estructura de este Plan de Estudios, tal como
señalamos en la presentación constituye el espacio de
información sustantiva, de articulaciones e integraciones requeridas de
acuerdo a las directrices teóricas señaladas, abordas desde contenidos medulares
de las asignaturas. De acuerdo al análisis de los contenidos, en el Area
de Formación Básica como hoy se la denomina, hemos constatado la
existencia de contenidos que no son los medulares de las disciplinas que
conforman el Area, sino que son contenidos retraducidos y jerarquizados para
trabajadores sociales. Lo que implica un déficit para la formación
específica. El Trayecto de
Formación General debe aportar a los futuros graduados de Trabajo Social
las bases teóricas generales que les permita
construir una visión integral de la teoría social
contemporánea, así mismo brindar las bases, filosóficas,
políticas, económicas y culturales que contribuyen a la elaboración de claves de lectura de los fundamentos de la vida social y
del movimiento de la sociedad en general.
El próposito general de este trayecto es proveer a los futuros
Trabajadores Sociales de una formación que les permita conocer,
comprender, indagar y analizar sobre las matrices teóricas
clásicas y contemporáneas y sus implicancias en la
comprensión del movimiento de la
sociedad y la vida social. El Área
de Formación General incluye
una serie de asignaturas de base disciplinar y asignatura que abordan un
número limitado de teorías “clásicas” y su
ejemplificación en un número también limitado de
derivaciones teóricas contemporáneas. La definición y
organización de los contenidos está determinada por la estructura
de cada disciplina. Se recomienda
tomar en cuenta los contenidos abordados por los estudiantes en el CBC
para requerirlos y no duplicarlos.
En este
trayecto se considera a las siguientes asignaturas. Filosofía, Epistemología, Teoría Social, Antropología,
Psicología, Economía Política , Teoría
Política, Psicología Social e Institucional y Derecho ( cuyos
contenidos deben estar relacionados al trabajo y la familia)
El propósito de este Trayecto
intenta superar algunas de las características diagnosticadas como
problemáticas en la formación de los Trabajadores Sociales,
especialmente la ausencia de
formación teórica orientada a los requerimientos de la formación
específica. Situación que obstaculiza la
recreación de conocimientos en la interpretación de las
manifestaciones de la
cuestión social, cayendo en una dependencia metódologica e
instrumental para la
determinación de cursos de acción en las prácticas de
formación y en las dificultades que conlleva a la hora de integrar
conocimientos.
El Trayecto de Formación General tendrá un desarrollo
paralelo al desarrollo de los otros o el otro Trayecto de formación,
aún cuando en cada momento puedan asumir diferentes pesos
proporcionales, promoviendo “diálogos” entre la
formación teórica, la formación específica y las
prácticas de formación. Se busca promover variadas formas de trabajo intelectual de los
estudiantes, así como estimular una creciente responsabilización
y autonomía. La valoración del trabajo independiente se expresa
en la acreditación de horas de formación en los trabajos de
indagación, además de las horas presenciales (habitualmente
reconocidas).
Todas las materias del Trayecto de Formación General
ofrecerán opciones para que los estudiantes realicen trabajos de
integración como modalidad específica de articulación
reelaboración y construcción de conocimientos.
Los trabajos de integración propuestos serán
diseñados y coordinados en forma conjunta por una cátedra del
Trayecto de Formación General y una cátedra del Trayecto de
Formación Específica.
Este Trayecto
está formado por el sub-trayecto socio-histórico, el 0de
Fundmentos teórico, metodológicos, operativos de Trajo Social, y
el Sub-trayecto de prácticas de formación
profesional-
Este
sub-trayecto tiene como propósitos la comprensión histórica y
contextualizada de las transformaciones de la sociedad y la vida social, en
Las asignaturas que componen el Sub-Trayecto aportan a la formación de
conocimientos explicativos que permitan identificar determinados procesos y sus
causas en
Se han seleccionado las siguientes disciplinas de
referencia: Antropología Social (vida cotidiana), Historia Social
Argentina, Estado y Políticas Públicas, Estado y Política
Social en Argentina, en esta última asignatura se recomienda la
incorporación de un caso de políticas sociales comparadas, a fin
de que el alumno tenga una visión
más amplia respecto a las políticas sociales
nacionales.
En este Sub-trayecto se recomienda incorporar
contenidos que aporten al conocimiento de aspectos
socio-demográficos
importantes para la comprensión de la evolución
cuantitativa y cualitativa de las tendencias de la pobreza, empleo, desempleo y
crecimiento del trabajo informal y otras dimensiones referidas a las
manifestaciones de la cuestión social. Se puede organizar estos contenidos
en un seminario.
SUB-TRAYECTO DE FUNDAMENTOS TEORICO,
METODOLÓGICO Y OPERATIVOS DE TRABAJO SOCIAL.
El presupuesto básico de este sub-trayecto es considerar los
fundamentos de la profesión de Trabajo Social como parte de la producción y
reproducción de la vida social, y en tanto tal, su campo de
intervención se configura a partir de las manifestaciones de la
cuestión social que se expresan en la vida cotidiana de los sujetos. Estos
fundamentos, así como la lógica de constitución del campo
profesional está atravesado por diversos momentos
socio-históricos que la
paticularizan, expresando un modo de mirar y nombrar a partir de matrices
teóricas diferentes que no viene de la profesión en sí
misma, sino de la teoría social. La premisa del cuadro histórico,
como dice Marilda, no se “reduce a un telón de fondo para que se
pueda después discutir el trabajo social. Esta atraviesa y conforma el
cotidiano del ejercicio del Asistente Social, afectando sus condiciones de vida
y de la población usuaria de los servicios sociales”.
(Pág.31:2002).
En
este sentido, el Trabajo Social como profesión no es un mero reflejo del
agravamiento de la cuestión social, sin embargo ella tiene un
significado histórico en la definición del campo profesional, por
ello su consolidación como profesión se da a principios del siglo
XX, en el marco del capitalismo
industrial. Consideramos que, si bien es cierto la cuestión social
dinamiza este trayecto específico, es claro que ella debe estar presente
de manera transversal en los otros
trayectos. Esta definición no implica reducir todo a la
enunciación de la cuestión social, por el contrario implica
definir distintos planos de análisis, uno a nivel más abstracto
en el trayecto de Formación General que se recupera el sub-trayecto
socio-histórico y se los retoma en el sub-trayecto de fundamentos de
Trabajo Social y en el de
Estos nexos
operan como principios que ordenan el trayecto específico en tanto adquiera
rigor histórico, teórico-metodológico en la
aprehención de la realidad social en sus dimensiones de universalidad,
particularidad y singularidad. Por
ello, en este trayecto hay una articulación entre enseñanza e
investigación vinculada a la práctica de formación
profesional. En esta perspectiva Teresa Matus nos advierte que es necesario
situar a la intervención profesional, teniendo como fundamento una
rigurosa y compleja comprensión social “ recapturando la
tensión existente en teoría y praxis. De este modo, se busca
poner en evidencia que toda intervención es capturada desde un lugar
teórico, a partir de un modo de ver. Consecuentemente no hay
intervención sin interpretación social” ( Pág.4:
1997).
Otro aspecto de este Trayecto de
Formación es la ética como constitutiva de la profesión y,
en tanto tal , no es una comprensión normativa de ética puesta en
el Código de ética profesional. Nos estamos refiriendo a la
ética como componente necesario de la reflexión crítica y
la autoconstitución del hombre como ser libre y pleno de derechos. Ella
implica la crítica sistemática a la alienación moral, la
discriminación, las desigualdades sociales que se agravan, al moralismo,
al individualismo y al egoísmo moral. La ética en definitiva como
ampliación de la conciencia social capaz de elaborar estrategias de
intervención a los procesos de deshumanización. En esta
dirección la defensa de principios y valores éticos fundamentan
un proyecto ético-político de formación profesional. En
esta dirección la posibilidad de propiciar en este Trayecto la
reflexión ética como componente de la profesión es
necesario incorporarlo a la reflexión de las prácticas de
formación profesional como un espacio fértil para la reflexión y
objetivación de valores éticos.
En definitiva en
este Trayecto el propósito es orientar la formación profesional en sus
diversas dimensiones que son constitutivas de la profesión y que deben
ser abordados de manera integrada, evitando diversidad de contenidos y
fragmentaciones que debilitan la formación profesional. Entendemos que esta directriz permite
ordenar el análisis de sus fundamentos cuya base están en la historia de la sociedad
y la cuestión social como expresión de sus contradicciones. El
tratamiento de la historia no debe ser la predominancia del pasado sobre el
presente (como se observa en alguna de las asignaturas) es por el contrario
mirar la historia como acto de comprensión para entender la
contemporaneidad de la profesión, respecto a la intervención en diversas
esferas de la vida social e institucional, desde una perspectica crítica
y proyectiva.
La estructura actual del
área específica y los contenidos difuminados en distintas
asignaturas dan cuenta de manera
parcial la perspectiva de formación que estamos planteando, la
revisión de ellos ratifica las dicotomías señaladas en los
núcleos problemáticos, entre teoría y práctica,
teoría, instrumentos, teoría y conocimiento. Ello se observa por el conjunto de contenidos diversos
que abordan las asignaturas de los trabajos sociales I-II, el Area metodológica conformada por las asignaturas
investigación I y II;
Planificación micro y macro-planificación, asimismo las asignaturas correspondientes a los
niveles de intervención I. II. III y las dos asignaturas que
corresponden a técnicas de intervención complementaria. En tal
sentido se recomienda revisar los contenidos de las asignaturas
específicas y recomendamos
una nueva estructuración que supere los problemas señalados.
Consideramos que los trabajos sociales I
y II que abordan la historia del trabajo social debe tener como eje
teórico ordenador el análisis del contexto histórico de su
institucionalización como profesión diferenciando dichos planos
de análisis regional (latinoamericano, internacional) y nacional, los
fundamentos que la sustentaron en la configuración de sus objetivos,
funciones y campo profesional. Asimismo abordar las diversas perspectivas sobre
su origen y su implicancia en la comprensión actual del campo
profesional. Incorporar el debate
actual a la luz de los aportes teóricos sobre
tendencias del trabajo social, continuidades y rupturas. Si bien parte de estos
aspectos están en los
contenidos, nos parece que en algunas de las asignaturas se dan diversos cortes
temporales y formas diferentes de entrada a la historia.
En cuanto a los niveles de
intervención se observa una preponderancia normativa que escinde los
fundamentos de la profesión
y sus formas de abordaje de acuerdo a la métodos clásicos de
intervención. Nuestra recomendación es, que estos niveles de
intervención se conviertan en trabajo social II, III y IV, en la cual se
defina los fundamentos de la profesión en relación a los
escenarios y procesos que configuran hoy el campo profesional como parte de las
transformaciones de la estructura social argentina y regional, asimismo las
diversas perspectivas teórico- metodologícas y sus consecuencias
en la definición del campo profesional. Estas asignaturas
deberían ser anuales y cuatrimestrales por el peso que tienen en la
formación.
En cuanto a las asignaturas
denominadas metodológicas, constituida por investigación I y II,
consideramos que debe convertirse en una Asignatura anual o cuatrimestral, en
tanto debe tener como contenidos, el desarrollo de las perspectivas
teóricas y metodológicas que toda asignatura de este tipo debe
brindar a la formación profesional de cualquier disciplina, asimismo
incorporar el análisis estadístico indispensable para la
contextualización de los problemas abordados por la intervención profesional. Y
respecto a las asignaturas de planificación, deben ser incorporados al
Trayecto de Formación Específica, cuyos contenidos deben estar
vinculados a generar competencias
téoricas y de gestión del Trabajo Social en relación a las
políticas públicas.
Las dos asignaturas que se refieren a técnicas
de intervención complementaria, deben formar parte de un seminario
articulado al Trayecto de
Formación Específico como parte del proceso que formativo que articula,
teoría, metodología e instrumentos. Desvinculadas de esta relación pierden la
posibilidad aportar de manera integral la formación profesional. Estas recomendaciones se fundamentan
en recordar lo que venimos sustentando, que la intervención profesional se fue
construyendo en el aprendizaje del oficio y en el marco del proceso
socio-institucional, en cada momento histórico, en la cual se institucionalizó. En tal
sentido, el uso del instrumental técnico es parte de una estrategia
profesional y ella se reorienta en función de sus objetivos y
finalidades. En esta perspectiva
Martinelli concibe a la dimensión instrumental, aquella que está
formado por el instrumento y por la técnica y entendida como
"categoría relacional, es decir, instancia de pasaje que va de la
concepción de la acción a su operacionalización (...) [O
también,] conjunto articulado de instrumentos técnicas que permiten la
operacionalización de la acción profesional" .
(pág.12: Mímeo,2001)
En
tal sentido, técnica es "habilidad en el uso del instrumental"
e instrumento tiene "naturaleza de estrategia o táctica, por medio
del cual se realiza la acción". En esta dirección, se
redefine la comprensión del instrumental técnico en dos sentidos:
vinculada a una teoría expresada en un saber construido en
relación al movimiento de lo real. Y por otro lado, la intencionalidad
que se le da a la intervención expresada como dimensión
política. En tal sentido, consideramos que la técnica no
está escindida de los fundamentos de la profesión y, en tanto
tal, no es neutra ya que ellas
generan relaciones sociales en los ámbitos específicos en la que
se desarrolla profesión. En esta dirección el instrumental
técnico operativo es parte de constitutiva de la intervención
profesional y le imprime un carácter potenciador de mayor cualidad en
tanto se fortalece la intencionalidad de la intervención, por ello
afirmamos que es una instancia de mediación que concretiza la
intervención.
En consecuencia se recomienda que este sub-trayecto de Fundamentos que
corresponden al Trayecto de Formación Específico, aborde lo
teórico, metodológico e instrumental, teniendo como base de
sustentación teórica, las manifestaciones de la cuestión
social como problemáticas que
se expresan en el campo profesional desde las corrientes de pensamiento
que se vislumbran hoy en el Trabajo Social, la corriente positivista,
interpretativista, crítica y otras. Este Sub-trayecto estaría
conformado por las siguientes asignaturas:
Trabajo Social I,
en relación a las directrices ya mencionadas en párrafos
anteriores
Trabajo Social II, tendencias teórico-metodológicas
para abordar la intervención local y comunitaria en el marco de las
relaciones entre estado y sociedad, lo público y lo privado.
Trabajo III, estrategias, mediaciones e instrumentos para
abordar la dinámica institucional y grupal como componentes de la
intervención profesional. La misma debe comprender aspectos relacionados
al poder, dispositivos y mecanismos
que se generan respuestas a las cuestión social.
Trabajo Social IV, tendencias
teórico-metodológicas para abordar la intervención familiar
en relación a las modificaciones de la cuestión social
contemporánea.
Trabajo Social V, aborda la constitución ética
de la profesión y sus implicancias en la constitución del campo
profesional en el contexto histórico contemporáneo. Asimismo
conocimiento sobre las organizaciones profesionales nacionales, regionales e
internacionales.
Investigación Social I y II.
Planificación y Gestión de Políticas
Públicas
SUB-TRAYECTO DE LAS PRACTICAS DE FORMACION PROFESIONAL
La formación
práctica de los profesionales de Trabajo Social ha sido
históricamente un área privilegiada y a la vez,
problemática en las estructuras curriculares. La definición de la
profesión fundamentalmente en su condición de interventiva ha
determinado la importancia de la formación en el hacer para los futuros
profesionales.
Diversas modalidades se han
implementado a la hora de formar en
el oficio profesional. A partir del movimiento de Reconceptualización,
la modalidad de formación en la práctica canalizada a
través de la adopción de talleres ha sido predominante. La
reivindicación del espacio del taller como un espacio de
construcción de nuevos saberes a partir de la realización de
síntesis entre los fundamentos teóricos, de la
intervención profesional y los desafíos de la realidad de la
práctica concreta de los alumnos, forma parte ya de una modalidad
histórica en la formación profesional. Entretanto, diversos han
sido los enfoques con los cuales las unidades académicas han resuelto la
conflictiva relación entre teoría y práctica. A grandes
rasgos podemos encontrar dos grandes tendencias:
Una primera que
entiende la práctica como el lugar de la aplicación de los
conocimientos teóricos, constituyendo entonces la inserción en
terreno, una especie de laboratorio de experimentación de los
fundamentos teóricos de la intervención profesional.
Y una segunda
tendencia que focaliza su atención colocando mayor predominancia en la
posibilidad de elaborar conocimiento teórico a partir de la
práctica, en esta perspectiva la práctica profesional es la
fuente del conocimiento teórico que a partir de ella pueda ser
construido.
Entendemos que
ambas tendencias adolecen de la misma dificultad: no resolver la tensión
entre los conocimientos teóricos que fundamentan la intervención
profesional y la práctica interventiva en la realidad social. En otras
palabras, ni la práctica es el lugar de la aplicación y
verificación y/o refutación de los conocimientos teóricos,
ni la práctica es de por sí la fuente de todo conocimiento
teórico válido.
En este sentido
partimos de entender que la formación práctica del estudiante no
se reduce a área de prácticas y talleres sino que se da en el
entrecruzamiento de los tres Sub-Trayectos y trayectos que conforman la
formación profesional, toda vez que es imposible formar en la
intervención sin poner en juego los fundamentos del conocimiento de la
vida social, ni los fundamentos teórico metodológicos de la
profesión.
Esta definición es fundamental para articular una propuesta de prácticas que
permita la formación profesional que supere la mera apropiación
de contenidos procedimentales presentes en el hacer profesional. En tanto tal, en este sub-trayecto, a partir de
los señalamientos anteriormente mencionados, la estructura de la
práctica y taller no se constituye en un espacio autónomo en
términos de formación para el oficio, por el contrario es el
lugar de condensación de los conocimientos teóricos y operativos
que los alumnos han ido acumulando en los diversos trayectos de
formación. Por ello, recomendamos la siguiente estructura.
Primer cuatrimestre de
El propósito es orientar a
los alumnos a una primera indagación y problematización sobre las
manifestaciones actuales de la cuestión social en nuestro país y
las diversas respuestas construidas
desde los distintos actores sociales. A nivel de saberes procedimentales,
parece ser correcta la focalización en el trabajo con fuentes
secundarias, la construcción un texto académico, así como
los conocimientos introductorios a las técnicas de obtención de
información y tratamiento de la información recogida.
En este sentido,
nos parece pertinente el recorte que actualmente se realiza de
aproximación a la realidad que se está dando en el taller nivel
I, en la medida en que los alumnos reconstruyen teóricamente, a
través de la indagación bibliográfica, alguna de las manifestaciones
actuales de la cuestión social. Y posteriormente, acceden al
conocimiento de alguna de las respuestas socialmente construidas a partir del
conocimiento de instituciones ejecutoras de políticas sociales y de las
intervenciones profesionales.
Creemos que esta
propuesta es válida en la nueva formulación del plan en la medida
en que posibilita la puesta en juego de varios de los saberes trabajados tanto
en el trayecto de formación general como en el trayecto de formación
específica.
La propuesta de
organización es:
El propósito es orientar a los alumnos a una primera
indagación y problematización sobre las manifestaciones actuales
de la cuestión social en nuestro país y las diversas respuestas construidas desde los distintos actores
sociales. A nivel de saberes procedimentales, parece ser correcta la
focalización en el trabajo con fuentes secundarias, la
construcción un texto académico, así como los
conocimientos introductorias a las técnicas de obtención de
información y tratamiento de la información recogida.
Creemos que esta propuesta es
válida en la nueva formulación del Plan, en la medida en que
posibilita la puesta en juego de varios de los saberes trabajados tanto en el
trayecto de formación general como en el trayecto de formación
específica.
Segundo cuatrimestre del 2do año, 3er año y primer
cuatrimestre del 4to. Año de
El propósito, es que los alumnos
se inserten a nivel barrial e institucional y que puedan avanzar en la
intervención a partir de diversos proyectos institucionales. La
inserción se dará en áreas de intervención
profesional poniendo en juego
saberes teóricos, procedimentales y operativos. Proponemos la
organización de los talleres a partir de agrupamientos territoriales.
De esta manera se
posibilitará la discusión de la construcción del campo
problemático en el espacio conjunto del taller a partir de las
inserción de los alumnos en instituciones de un mismo ámbito
territorial. El proceso de enseñanza-aprendizaje tendrá como eje
la reconstrucción de este campo problemático en tanto recupera la
multiplicidad de intervenciones de los diversos actores sociales involucrados y
de las diversas intervenciones profesionales en ellas presentes. La propuesta se articula con el
siguiente nivel de taller (actualmente III y IV) ya que exige la
continuidad del mismo centro de
prácticas. Este proceso permitiría que el alumno pueda
profundizar en la construcción de su campo problemático y
avanzando en su proceso de inserción, en este sentido el trabajo
continuado en el mismo centro o territorio, permitirá a los alumnos
elaborar propuestas posibles de
desarrollar y concluir.
Finalmente, en el último
nivel de práctica el documento
propone la pasantía de los alumnos en prácticas
institucionales que familiaricen a los estudiantes con la intervención institucionalizada
de la profesión y la posibilidad de afianzar su conocimiento sobre una
temática. Esta pasantía tiene como propósito el
aprendizaje de una experiencia casi profesional, en la que debe poner en juego
aspectos teóricos e instrumentales y estrategias de intervención
de mayor complejidad.
Este Sub-trayecto
tendrá tres instancias de trabajo que afianzan su formación
profesional:
El seminario de
tesina, que constituye el trabajo final de grado.
El seminario
temático, que posibilita preocupación temática en
términos profesionales.
Y la pasantía
que le permite una mirada integral de lo que es la intervención
profesional.
EL PERFIL DEL GRADUADO PENSADO COMO COMPETENCIAS DESARROLLADAS EN
Las directrices que hemos recomendado en
este documento, constituyen la orientación de la formación
profesional y la base de la estructura del Plan de Estudios que proponemos. En
tal sentido, el Perfil del Graduado, no sólo responderán aquellas
competencias técnico-instrumentales que lo habilitan en el ejercicio
cotidiano del oficio o, a las
exigencias del mercado laboral. Sin duda, estos son elementos que se
deberían tener en cuenta a la hora de estructurar un Plan. Cabe
señalar, sin embargo; que no son los únicos aspectos que
configuran dichas competencias. A partir de esta perspectiva hay dos
concepciones que definen un perfil en términos de competencia:
Una tecnocrática que
privilegia la acciones normativas y gestionales para incorporarse de manera
funcional al ámbito burocrático-administrativo del campo
ocupacional y que supedita los
objetivos profesionales a los objetivos institucionales. Por otro lado,
administra y distribuye los servicios de acuerdo a un orden jerárquico
pre-establecido; respecto a quienes son merecedores de dichos servicios. Y,
otra de carácter crítico que define la perspectiva de la
profesión como una totalidad cuyas dimensiones téorico,
metodológico e instrumentales son constitutivas para analizar y
construir campos problemáticos
que orienten estrategias de intervención fundadas.
Nosotros consideramos que las
competencias que este Plan intenta desarrollar en tanto Perfil del Graduado se
basa en la segunda tendencia. Por lo tanto, las competencias que intenta
desarrollar son las siguientes:
-Una rigurosa formación
teórica, que le permita un diálogo crítico con la herencia
intelectual incorporado en el Trabajo Social, para develar y aprehender las
manifestaciones de la cuestión social, como movimiento generado por la
sociedad y no solamente como definición de problemas pre-establecidos y,
en consecuencia de orientación de cursos de acción normativa.
-Capacidad en la
producción de conocimiento como aspecto constitutivo de la
intervención, para que dicho conocimiento sea la base de decisiones
profesionales que orienten la formulación de opinión profesional
respecto a la cuestión social u cursos de acción fundadas.
-Conocimiento amplio, integrado
e integrador de las áreas que competen a su tarea, reconociendo las
diferentes perspectivas teóricas, sociales, políticas,
económicas e históricas y los distintos enfoques de
análisis de las manifestaciones de la cuestión social.
-Capacidad de gestión en
todos los trayectos de la política social vinculada a los actores y, a
las instituciones, estableciendo relaciones en la construcción de lo
público-estatal- a través
de una adecuada lectura sobre la coyuntura contemporánea para
descubrir tendencias de acción y política desde el Estado y
-Capacidad de
comunicación: aptitud para interpretar y producir textos
académicos.
Actitud positiva y flexible para
el trabajo en equipo, desde un enfoque interdisciplinario y capacidad de desarrollar una actitud
científica sobre la disciplina y, no un carácter subalterno
vinculado a la idea de servicio.
-Capacidad de promover y liderar
procesos de intervención en el campo social, flexibilidad y
apertura frente a las necesidades y posibilidades de los otros.
Buenos
Aires 30 de Agosto de 2003
Responsable Asesora:
Dra. Margarita Rozas Pagaza
Miembros del equipo: Mgtr. Virginia Siede Y Lic. Marcela Benegas
BIBLIOGRAFIA
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metamorfosis de la cuestión social: una crónica del salariado”
.
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CASTEL, Robert, WANDERLEY, Eduardo, WANDERLEY, Mariangela Belfiori :
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MATUS SEPULVEDA, Tersa;
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NETTO, José Paulo: “ Capitalismo Monopolista y Servicio
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1922.
MARTINELLI, María Lucia: “Un nuevo mirar para la cuestión de los instrumentales
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social: proceso de conocimiento e intervención profesional” Ed.
Espacio, Buenos Aires, 2001.
LO VUOLO,R., “La
pobreza... de la política contra la pobreza”. CIEPP, Niño y Dávila Editores, Buenos Aires 1999
ROZAS, Margarita: “La
intervención profesional en relación a la cuestión social:
el caso del Trabajo Social argentino ”. Editorial Espacio, Buenos Aires, 2001.
[1] La comprensión de esa relación implica tener como herramienta básica la teoría social crítica, sin desconocer la existencia de otras matrices dentro del concepto de pluralidad que debe caracterizar cualquier formación profesional, sin embargo es necesario no confundir pluralidad con eclecticismo