PROPUESTA DE LAS DIRECTRICES TEÓRICAS PARA LA REFORMULACIÓN DEL PLAN DE ESTUDIOS DE LA CARRERA DE TRABAJO SOCIAL DE FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES.

(Versión actualizada diciembre 2003)

  PRESENTACION

 

 La definición de los núcleos problemáticos presentados en el primer documento de trabajo, son el producto del estudio de los diferentes documentos elaborados por consultores docentes, cátedras y autoridades de la  Carrera de Trabajo Social, referidos a la preocupación por la modificación del Plan de Estudios, realizados en distintas momentos históricos. Dichos núcleos corresponden a dimensiones diferentes pero que están vinculados a la estructura general del Plan, y expresan las tensiones generadas en el proceso de implementación desde su puesta en vigencia, así mismo a los cambios  socio-históricos y políticos de la sociedad.  Estos núcleos problemáticos, han sido debatidos en la reunión de Junta de la Carrera, (en la que están representados, docentes, graduados y estudiantes de diversas agrupaciones),  en la reunión de profesores y la reunión del Area de Práctica y Talleres, dichas reuniones permitieron problematizar, clarifiar y aportar elementos para su comprensión. En tal sentido, consideramos que constituyen un punto de partida importante para pensar la propuesta de  directrices teóricas que le darán direccionalidad a la reformulación del Plan y, en consecuencia el sentido que tendrá el Perfil del Graduado. En esta perspectiva, para facilitar su comprensión los organizamos en tres grandes tensiones problemáticas:

1. Problemas de relación y  definición entre contenidos generales, específicos de la profesión y el Programa de Talleres y Práctica. Esta tensión se expresa de diversas formas, como relación teoría/práctica, dispersión y superposición de contenidos, reformulación de contenidos y relación de los contenidos con los objetivos del Plan y el Perfil de los Graduados, tensión entre el área de Formación Básica y Formación Específica; tensión en la definición de lo que se considera la Formación Básica y Específica. Respecto  a los contenidos en el Area Básica, se señala que deben dar marcos conceptuales más abarcativos, es decir  generales de las disciplinas que integran la Formación Básica, en cambio al Area específica le corresponden contenidos relacionados con el carácter operativo del Trabajo Social. 

 

2. Como consecuencia del núcleo problemático anterior se observa la necesidad de redefinir las directrices teóricas que sustenten la formación profesional, aspecto necesario para  orientar la direccionalidad del Plan de Estudios y el Perfil del Graduado; asimismo los propósitos que deberían guiar la organización, estructuración y orientación de los contenidos de las asignaturas y las  prácticas de formación profesional.    

3. Necesidad de redefinir criterios técnicos y pedagógicas que orienten la gestión del Plan, respecto a correlatividades, áreas de vacancia, criterios para definir las asignaturas optativas,  y sistemas de evaluación.    

 

        Las tensiones señaladas y presentadas como núcleos problemáticos, están indicando que una  propuesta de modificación curricular, no debería ser solamente un ordenamiento de asignaturas y una organización técnica del Plan; debería ser sobre todo, un proyecto académico, político y ético de formación profesional de trabajadores sociales, contextualizada y caracterizada en un sentido amplio, acorde con los  desafíos que la sociedad del siglo XXI, plantea a la Universidad,  a la formación académica y, a la práctica docente, recuperando los avances ya consolidados en la profesión, a partir del cual, se debe seguir pensando la formación del trabajador social con competencias teórico, metodológicas y operativas.

 

       Ello implica tener en cuenta algunas consideraciones que enmarcan la política de formación profesional: a) un diálogo crítico y maduro en la comprensión de un proyecto de formación profesional como construcción colectiva en base a consensos mínimos, b) reconocimiento de la importancia de replantearse las matrices teóricas, metodológicas y operativas que sustenten las respuestas profesionales de manera sólida y anticipatoria a la particularidades de la cuestión social, c) sobre esta premisa básica, respetar las diversas visiones teóricas, epistemológicas e ideológicas que sustentan las miradas sobre la sociedad, la profesión y la construcción del campo profesional. Es decir respetar el pluralismo como parte de la construcción de un espacio académico, que desde luego no es igual a “eclepticismo” en el sentido ideológico, como tampoco es lo mismo a “sincretismo”,  en el plano teórico; d) tener en cuenta  la crisis actual del sistema educativo y, sobre todo el de la universidad, que condiciona la calidad de la enseñanza, el deterioro de las condiciones salariales de los docentes, el deterioro del presupuesto para la investigación y el desarrollo de la ciencia.                  

       Es importante tener en cuenta que estas condiciones son limitaciones para la puesta en marcha de los cambios previstos en cualquier  Plan de Estudios.  Sin embargo, no todo depende de las condiciones materiales para  una adecuación de la formación profesional a la dinámica de nuestro tiempo, es también importante una decisión política y académica de todos los involucrados para orientar dichas modificaciones. Y, sobre todo es importante  superar una visión endogéna de la profesión y de la vida universitaria, muchas veces anudada en su propia lógica que no permite ampliar los horizontes de la vida académica  y el conocimiento en la compresión rigurosa de la historia de la sociedad y el funcionamiento del nuevo reordenamiento mundial para poder aprehender mejor las particularidades  profesionales en sus múltiples relaciones.

 

     En tal sentido el conocimiento que se imparte como básico, es fundamental para comprender las transformaciones de la sociedad y la vida social, por ello debe ser considerado como un  aspecto prioritario. En este contexto, la formación de profesionales, y en particular la de los trabajadores sociales, debe proyectarse en dos sentidos: uno, referida a una formación básica que supere el carácter introductorio que generalmente caracteriza a dicha formación. Entendemos que esa formación básica debe impartir los fundamentos teóricos, políticos, económicos, culturales y filosóficos del movimiento de la sociedad;  permitiendo transformar dicho conocimiento en una herramienta de análisis y fuente de conocimiento de los fenómenos sociales, superando el discurso genérico sobre la realidad; y otro, referido a una formación profesionalizada que esté direccionada a transformar esa formación básica en la explicación de los procesos sociales singulares que los sujetos enfrentan en su vida social, que traducidas en necesidades, constituyen para el Trabajo Social el permanente desafío de canalizar respuestas viables. Este aspecto es fundamental  para garantizar su legitimidad social como profesión.

     

      El Trabajo Social es una profesión que forma parte de las ciencias sociales, de naturaleza interventiva y se constituye como profesión en el proceso de división social y técnica del trabajo. Su naturaleza interventiva se construye en la relación a la acción social del Estado y el enfrentamiento de la "cuestión social"; por lo tanto, su campo de intervención se desarrolla a partir de las variadas manifestaciones de dicha cuestión social, las mismas expresan un conjunto de desigualdades sociales que afectan las condiciones de reproducción material y social  de los sujetos individuales y colectivos.  El concepto de cuestión social no es un concepto nuevo, ello aparece con la constitución de la sociedad moderna; este concepto ha sido objeto de análisis desde diversas perspectivas teóricas y es objeto de estudio de las ciencias sociales, por lo tanto no es un concepto propio del Trabajo Social. Lo que si, es importante señalar, es que la profesión se institucionaliza en relación a dicha cuestión social, cuya relación no es mecánica e implica un tratamiento contextualizado e histórico de dicha relación y su implicancia en la configuración del campo profesional.

 

   Para autores como  Lo Vuolo, la cuestión social  está relacionado con la pobreza, como emergente de la dificultades que tiene la sociedad moderna para generar mecanismos de inserción, y fundamentalmente vinculados al trabajo, en tal sentido él expresa..- “hay que asumir el problema de la pobreza como emergente de la “llamada cuestión social”. Con esta noción se alude a las dificultades que exhiben las sociedades modernas para sostener la inserción social de toda la ciudadanía y, de allí, la cohesión del conjunto de la sociedad. Más allá de las nuevas formas en que se expresa esta cuestión social la problematización que encarna sigue siendo la misma que en el pasado y se refleja principalmente en la relación de trabajo. La relación de trabajo es el soporte privilegiado de la inserción de las personas en la estructura social y de este sostén dependen las redes de sociabilidad, incluyendo las instituciones de protección social. Justamente son los cambios en la relación del trabajo y la precariedad laboral lo que ha alterado profundamente las posibilidades de inserción social estable de las personas y la cohesión del conjunto de la sociedad. (lo Vuolo; 1999: 296-297)

 Desde la perspectiva de Castel, “la cuestión social es una aporía fundamental en la cual una sociedad experimenta el enigma de su cohesión y trata de conjurar el riesgo de su fractura. Es un desafío que interroga, pone de nuevo en cuestión la capacidad de una sociedad (lo que en términos políticos se denomina una nación)para existir como conjunto vinculado por relaciones de interdependencia” (pág.20,1997).  En esta dirección aclara, que no es un problema nuevo; y en este sentido no es existe una nueva cuestión social; lo que se trata de definir como cuestión social contemporánea es la “metamorfosis” (como dialéctica de lo igual y lo diferente) del viejo problema de cohesión social que deriva sustancialmente de las formas de relación entre capital/trabajo surgidas con el capitalismo moderno. Lo que se pone en tensión, son las diferentes formas que adquiere dicha cuestión social y  la capacidad de la sociedad  para enfrentarlas  como conjunto integrado de relaciones sociales. 

    En esta perspectiva nos parece importante señalar que las  manifestaciones de la cuestión social contemporánea se han complejizado, con ello estamos intentando expresar un conjunto de contradicciones instalados en el registro de nuestras  sociedades  y en el funcionamiento del capitalismo en general, Vera Da Silva Telles explora sobre esas contradicciones a partir del concepto de “aporía” que usa Castel;  ella las analiza desde la perspectiva de “disyuntiva” de las diversas dimensiones de la actual cuestión social: “ la cuestión social es una aporía que pone en el centro una disyunción, siempre renovada, entre lógica de mercado y  dinámica  societaria, entre la exigencia ética de los derechos y los imperativos de eficacia de la economía, entre el orden legal que pretende igualdad y la realidad de las desigualdades y exclusiones tramadas en la dinámica de relaciones de poder y dominación. Aporía que en los tiempos que corren se refiere también a la disyunción entre las esperanzas de un mundo que valga la pena ser vivido, inscriptas en las reinvindicaciones por derechos y el bloqueo de perspectivas de futuro para las mayorías afligidas por una modernidad salvaje que desestructura formas de vida  y hace de la vulnerabilidad y la precariedad formas de existencia que tienden a ser cristalizadas como único destino posible” (1999:85).

     Consideramos que el concepto de cuestión social como generadora de “desigualdades y resistencia”  planteada por Marilda Iamamoto, es clave para comprender los términos de la vinculación con la profesión, en tanto nos permite no sólo leer lo que pasa en la realidad, sino también descifrar la modalidades que históricamente se ha construido para su tratamiento.

  Después de la crisis del estado de Bienestar se observa, una modalidad regresiva de su tratamiento, y cuando decimos regresiva  nos estamos refiriendo a la refilantropización, asistencialización y mercantilización de las políticas sociales, que lleva al vaciamiento de la función social del Estado. La comprensión del mismo, debe tener como punto de referencia el largo proceso de deterioro del aparato productivo y, la dudosa calidad de las decisiones políticas que han llevado a la complejización y profundización de las desigualdades sociales, a partir de los años 70. En tal sentido, las manifestaciones actuales de la cuestión social, son el producto de las transformaciones ocurridas en el modelo de acumulación capitalista que ha generado las condiciones básicas para un nueva forma de organización de la Sociedad y el Estado, ubicando a los sujetos en lugares cada vez más diferenciados.  Las formas de intervención social del Estado también se han modificado, dichas modificaciones están sustentandas en las argumentaciones de un pensamiento conservador, que ha generado  una visión instrumentalista cuyos mecanismos reproductivos centrados en la eficiencia y la técnica no incorpora la comprensión de  las  desigualdades sociales como parte de la actual estructura social. Detrás de estos procedimientos de carácter instrumental se ha  despolitizado y naturalizando dicha cuestión social. Desde una mirada histórica rápida, observamos que cuando emerge la cuestión social a través de la pauperización urbana y la presencia política de la clase trabajadora, la idea central de las elites liberales del siglo XIX,  fueron buscar formas de disciplinamiento a través de delegar las acciones benéficas a instituciones filantrópicas financiadas parcialmente por el Estado, este es el caso de la Sociedad de Beneficencia en la Argentina  que persistió hasta mediados del siglo XX. La preocupación central era que la asistencia no se convirtiera en derecho. Sin embargo, cuando las reinvindicaciones de la clase trabajadora y las condiciones vida de los sectores subalternos de la sociedad se fueron agravado, la intervención estatal  pasa a la consideración de la cuestión social en términos de necesidades humanas, lo que hace posible analizarla y medirla en términos científicos. La formas de la intervención científica de las  instituciones, demanda también la necesidad de  contar con profesionales que intervienen en lo social. De este modo se desplaza el sentimiento por la razón como una forma de secularización de la cultura y lo social y de cientifizarlas, para el caso de los liberales y “humanizarlos”  desde otra perspectiva. 

   El desarrollo histórico de la cuestión social tiene una vinculación con las formas de intervención que históricamente ha tenido la profesión, por ello sustentamos que la formación profesional del Trabajador Social debería tener a la "cuestión social" como su base de fundamentación socio-histórica, dándole una dimensión central y constitutiva para establecer las relaciones entre intervención y realidad social, considerando la perspectiva de los tres actores: El Estado, los sujetos sociales y sus necesidades y el Trabajador Social con su saber profesional.[1]

     Por otro lado, el contexto socio-histórico particular en la que emerge la cuestión social debe ser analizado como expresión de las grandes transformaciones del sistema capitalista en su multidimensionalidad (económico, social político, cultural), en esta dirección sostenemos que la formación profesional debe posibilitar el marco conceptual necesario para una lectura rigurosa de sus implicancias en la sociedad, tanto en su devenir histórico como actual. Esta  contextualización debe considerar  las particularidades que adquiere la cuestión social en cada momento histórico, definiendo, los términos de constitución del campo de la intervención profesional.

 

  En tal sentido, es necesario no sólo revisar las maneras, las formas de comprender y explicar  las manifestaciones de la cuestión social, incorporando la complejidad con que se expresa; sino también, es fundamental la capacidad que se debe desarrollar el futuro profesional, para construir mediaciones a partir de la teoría social, que le permita nombrar, interpretar y comprender la trama de la diversidad de los escenarios sociales  en los cuales se desarrolla la intervención profesional. Por lo tanto, este proceso de comprensión complejo y de constitución de lo social no puede reducirse al aprendizaje y apropiación sólo de una racionalidad  instrumental, aunque aclaramos que esta dimensión también es constitutiva de la intervención profesional.

     La complejidad del proceso de comprensión de lo social, trasciende la idea de “práctica reflexiva” de situaciones problemas puntualizadas  sobre las cuales se aplica una racionalidad normativa del instrumento y los métodos. Esto ha llevado a acentuar el carácter pragmático de la profesión y su relación dilemática con la construcción de conocimiento.  Por otro lado, la mirada compleja de la cuestión  social, además de una comprensión rigurosa  de las políticas sociales en el marco de las relaciones Estado y Sociedad, implica develar el entramado social, político y cultural que se expresa en la vida de los sujetos, en relación a sus necesidades, en el contexto de las profundas transformaciones de la sociedad.

   En esta perspectiva, es necesario articular de manera estratégica las relaciones existentes entre los procesos específicos generados en la sociedad civil y las acciones del Estado. Por ello, la construcción del campo profesional, no sólo se define desde  la territorialidad de la acción que, por cierto es un aspecto importante que plantea una mirada específica a la profesión, sino que  además, es  importante la construcción de mediaciones que enriquezcan  la definición de una mirada más amplia de las relaciones entre Estado y Sociedad. Las mismas  se caracterizan por un conjunto de relaciones de reciprocidades y antagonismos, propios del movimiento contradictorio de la sociedad capitalista. 

Tomar la “cuestión social” como directriz teórica  de la formación es asumir un camino teórico-metodológico que permita comprender, interpretar y resignificar las particularidades que asume  en vinculación a la mirada de los actores, sólo así se podrá generar dispositivos profesionales que trasciendan el carácter inmediatista que ha caracterizado históricamente a la profesión.

 

DIMENSIONES QUE ARTICULAN LA POLÍTICA DE FORMACION PROFESIONAL

 

  Las directrices anteriores orientan la política  general de la formación profesional de los trabajadores sociales en la Carrera de la Universidad de Buenos Aires, y en tal sentido entendemos la importancia de las dimensiones que la constituyen:

 

-LA DOCENCIA, como actividad fundamental en la transmisión de conocimiento, la responsabilidad en la renovación permanente de esos conocimientos,  en la generación de prácticas de convivencia democrática y de colaboración  en la construcción de un proyecto de formación profesional que aporten de manera significativa a la formación de los futuros profesionales de Trabajo Social. En esta dirección la implementación del nuevo Plan de Estudios requiere de docentes-investigadores calificados.  

 

-LA INVETIGACION, Consideramos que la investigación debe aportar a la formación profesional en tres direcciones: una, vinculada de manera activa al desarrollo de la investigación propiciado por las políticas universitarias; dos, relacionada a la docencia y la formación profesional y, tres a la generación de una política de transferencia de los conocimientos a la sociedad.

   El desarrollo de la producción de conocimientos a través de la investigación como parte constitutiva de la formación y el ejercicio profesional; por lo tanto, la investigación  no es un hecho eventual, engloba tanto el desarrollo de una actividad investigativa así como la competencia para formular proyectos de investigación y para su realización, ello permitirá cualificar  la base argumentativa de la intervención, así mismo   permitirá diferenciar, y distinguir las lógicas que se entrecruzan en la definición y decisiones que se toman para dar respuesta a los dilemas que plantea la cuestión social.  La división entre conocimiento y hacer, vista como un dilema en la relación teoría-práctica es producto del legado positivista de la profesión, y ha llevado a valorar que la investigación es un aspecto externo a la formación profesional. Esta misma concepción divide el ámbito de la practicas de formación de los fundamentos de la profesión que deben ser desarrollados en el trayecto específico ( antes denominada Area específica) asimismo la división entre instrumentos, técnicas y teoría.

 

LA EXTENCION, como instancia que permite una relación entre la Carrera, las instituciones y organizaciones populares, una manera de aportar al desarrollo de una política de relación entre la universidad y la sociedad. Las prácticas de formación profesional constituyen uno de los aspectos importantes en este proceso. Por ello la práctica no sólo es el aprendizaje del oficio profesional, es sobre todo una instancia de formación comprometido con valores y principios colocados en un horizonte de emancipación.           

        Las premisas planteadas explicitan las directrices teóricas de la formación profesional articulando dimensiones, histórico conceptuales, ético políticas y pedagógicas, teniendo en cuenta el significado que adquiere la práctica docente y la responsabilidad de formar profesionales en el ámbito de la Universidad, entendida como el espacio de la conciencia crítica, donde se genera conocimientos, se trasmiten y proyectan a la sociedad.

        

ORGANIZACIÓN DE LA ESTRUCTURA CURRICULAR

    

Antes de presentar la estructura curricular es necesario definir  algunos conceptos que posibiliten comprender la lógica de esta estructura. Entendemos por estructura curricular, el esquema básico que permite la organización del Curriculum a la luz de las directrices teóricas ya señaladas, la selección y organización de contenidos que supone todo curriculum. Lo crucial en este proceso de formación no sólo depende del tipo de contenidos que incluya sino la relación que se establezca entre ellos, por ello las directrices que orientan este Plan,  se canalizan a través de los propósitos de cada trayecto y sub-trayecto garantizando dicha relación. 

   El trayecto como definición pedagógica, constituye instancias formativas y articuladas a propósitos que direccionan los contenidos de las asignaturas, seminarios y materias optativas que el Plan contempla para la formación de futuros profesionales de Trabajo Social. Y los sub-trayectos  en esta estructura, constituyen mediaciones que permiten el tránsito de un trayecto a otro. En esta perspectiva la estructura por trayectos ofrece una visión de conjunto para toda la formación, evitando superposiciones de contenidos y aprovechando en intensidad el aporte de cada trayecto desde su especificidad a las  articulaciones e integraciones con los otros trayectos y sub-trayectos. Por otro lado, es importante señalar que la decisión tomada respecto a trabajar, la estructura del Plan, sobre trayectos responde a la necesidad de superar la estructura por áreas que segmentan la idea de totalidad de la formación y de la profesión.          

       La estructura Plan de Estudios se organizará a partir de dos trayectos y tres sub-trayectos de formación, relacionados en función de sus propósitos y contenidos que la direccionan; ambas dimensiones (propósitos y contenidos) establecen un proceso de aprendizaje que se va profundizando a niveles de complejidad más importantes, y validados por trabajos de integración  e indagación que van organizados desde el primer trayecto de formación general, hasta transitar los otros trayectos.  Esta modalidad que asume la estructura del Plan intenta dar respuesta a las tensiones generadas en el Plan actual, respecto a la relación entre objetivos y contenidos, teoría y práctica. Asimismo a la falta de explicitación de directrices teóricas que orienten la formación profesional.  

    El primer trayecto está referido al de Formación General, el  segundo, al de Formación Específica. A su vez, el trayecto de Formación Específica tendrá tres sub-trayectos: socio-histórico, de fundamentos teórico, metodológico, operativos de Trabajo Social y el de prácticas de formación profesional.

 

 La carga horaria total se distribuirá proporcionalmente con el siguiente peso relativo: El Trayecto de Formación General con un peso proporcional del 25 %, el del Trayecto de Formación Especifica con un  peso proporcional del 65 % de la formación total. El Subtrayecto de Construcción de las Prácticas Profesionales con un peso proporcional del 25 % del total de la formación.

Finalmente el Espacio de Formación Optativa tendrá un peso proporcional de 10% de la formación total. Y se recomienda que las materias optativas estén vinculadas al Trayecto de Formación Específica, cuyo criterio central debe ser fortalecer la formación    

Profesional profundizando campos de problemas de carácter disciplinar .   

En esta perspectiva el régimen académico como sistema que define el curriculum desde el punto de vista de la experiencia formativa, se ha definido a partir de  regímenes acordes con las finalidades, objetivos y características académicas que respondan a la formación del trabajador social. En tal sentido la propuesta incorpora condiciones de régimen académico que garanticen:

§         La cursada paralela y simultánea de los trayectos formativos favoreciendo la progresiva integración de teoría y práctica.      

§         La articulación entre las cátedras que integran cada trayecto desde el propósito formativo común, está dado por los propósitos que se quieren alcanzar en términos de formación profesional, por la estructura que supera la segmentación del proceso de aprendizaje y de los contenidos, y finalmente por los trabajos de integración   

§         La articulación entre los trayectos formativos en la elaboración de trabajos de integración, se recomienda por lo menos dos trabajos, uno a partir de finalizar el trayecto de Formación General y otro en el de Formación específica antes de ir a la práctica de formación.

 

TRAYECTO DE FORMACION GENERAL

 

    El trayecto de Formación General en la estructura de este Plan de Estudios, tal como señalamos en la presentación constituye el espacio de información sustantiva, de articulaciones e integraciones requeridas de acuerdo a las directrices teóricas señaladas, abordas desde contenidos medulares de las asignaturas. De acuerdo al análisis de los contenidos, en el Area de Formación Básica como hoy se la denomina, hemos constatado la existencia de contenidos que no son los medulares de las disciplinas que conforman el Area, sino que son contenidos retraducidos y jerarquizados para trabajadores sociales. Lo que implica un déficit para la formación específica. El  Trayecto de Formación General debe aportar a los futuros graduados de Trabajo Social las bases teóricas generales que les permita construir una visión integral de la teoría social contemporánea, así mismo brindar las bases, filosóficas, políticas, económicas y culturales que contribuyen a la elaboración de claves de lectura  de los fundamentos de la vida social y del movimiento de la sociedad en general.

El próposito general de este trayecto es proveer a los futuros Trabajadores Sociales de una formación que les permita conocer, comprender, indagar y analizar sobre las matrices teóricas clásicas y contemporáneas y sus implicancias en la comprensión del movimiento de la  sociedad y la vida social. El Área de  Formación General incluye una serie de asignaturas de base disciplinar y asignatura que abordan un número limitado de teorías “clásicas” y su ejemplificación en un número también limitado de derivaciones teóricas contemporáneas.  La definición y organización de los contenidos está determinada por la estructura de cada disciplina. Se recomienda  tomar en cuenta los contenidos abordados por los estudiantes en el CBC para requerirlos  y no duplicarlos. 

 

En este trayecto se considera a las siguientes asignaturas. Filosofía, Epistemología, Teoría Social, Antropología, Psicología, Economía Política , Teoría Política, Psicología Social e Institucional y Derecho ( cuyos contenidos deben estar relacionados al trabajo y la familia)

 El propósito de este Trayecto intenta superar algunas de las características diagnosticadas como problemáticas en la formación de los Trabajadores Sociales, especialmente la ausencia   de formación teórica orientada a los requerimientos de la formación específica. Situación que obstaculiza la recreación de conocimientos en la interpretación de las manifestaciones de la  cuestión social, cayendo en una dependencia metódologica e instrumental para  la determinación de cursos de acción en las prácticas de formación y en las dificultades que conlleva a la hora de integrar conocimientos.

El Trayecto de Formación General tendrá un desarrollo paralelo al desarrollo de los otros o el otro Trayecto de formación, aún cuando en cada momento puedan asumir diferentes pesos proporcionales, promoviendo “diálogos” entre la formación teórica, la formación específica y las prácticas de formación. Se busca promover variadas formas de trabajo intelectual de los estudiantes, así como estimular una creciente responsabilización y autonomía. La valoración del trabajo independiente se expresa en la acreditación de horas de formación en los trabajos de indagación, además de las horas presenciales (habitualmente reconocidas).

Todas las materias del Trayecto de Formación General ofrecerán opciones para que los estudiantes realicen trabajos de integración como modalidad específica de articulación reelaboración y construcción de conocimientos.

Los trabajos de integración propuestos serán diseñados y coordinados en forma conjunta por una cátedra del Trayecto de Formación General y una cátedra del Trayecto de Formación Específica.

 

TRAYECTO DE  FORMACIÓN ESPECÍFICA  

       

     Este Trayecto está formado por el sub-trayecto socio-histórico, el 0de Fundmentos teórico, metodológicos, operativos de Trajo Social, y el  Sub-trayecto  de prácticas de formación profesional-    

 

SUBTRAYECTO DE FORMACION SOCIO-HISTORICA 

 

    Este sub-trayecto tiene como propósitos la comprensión histórica y contextualizada de las transformaciones de la sociedad y la vida social, en la Argentina y en la Región. Contribuirá a la construcción de relaciones entre teoría – práctica, brindando marcos teóricos que permitan precisar e identificar el abordaje que ofrecen otros espacios de formación en otros sub-trayectos. Aportará al desarrollo de conocimientos actualizados relacionados con el Sub-Trayecto de Fundamentos y el  de la Práctica de formación ( mediante los trabajos de campo)

Los propósitos formativos intentan ofrecer por un lado bases teóricas constitutivas de las disciplinas de referencias y, por otro contribuirá a la construcción de campos de problemas que abordan la cuestión social. Asimismo brindará experiencias formativas para la comprensión histórica contextualizada de las transformaciones de la sociedad, el Estado y la vida social.  Contribuirá al desarrollo de conocimientos actualizados articulando con el Trayecto de Formación Específica.

Las asignaturas que componen el Sub-Trayecto  aportan a la formación de conocimientos explicativos que permitan identificar determinados procesos y sus causas en la Argentina y en la región. Se proponen, entonces, combinar en la oferta formativa espacios curriculares referidos a disciplinas sociales y espacios curriculares referidos a recortes o  problemáticas específicamente tratados desde las disciplinas sociales de referencia.

Se han seleccionado las siguientes disciplinas de referencia: Antropología Social (vida cotidiana), Historia Social Argentina, Estado y Políticas Públicas, Estado y Política Social en Argentina, en esta última asignatura se recomienda la incorporación de un caso de políticas sociales comparadas, a fin de que el alumno tenga una visión  más amplia respecto a las políticas sociales nacionales. 

En este Sub-trayecto se recomienda incorporar contenidos que aporten al conocimiento de aspectos socio-demográficos  importantes para la comprensión de la evolución cuantitativa y cualitativa de las tendencias de la pobreza, empleo, desempleo y crecimiento del trabajo informal y otras dimensiones referidas a las manifestaciones de la cuestión social. Se puede organizar estos contenidos en un seminario.      

 

SUB-TRAYECTO DE FUNDAMENTOS TEORICO, METODOLÓGICO Y OPERATIVOS DE TRABAJO SOCIAL.   

        

    El presupuesto básico de este sub-trayecto es considerar los fundamentos de la profesión de Trabajo Social  como parte de la producción y reproducción de la vida social, y en tanto tal, su campo de intervención se configura a partir de las manifestaciones de la cuestión social que se expresan en la vida cotidiana de los sujetos. Estos fundamentos, así como la lógica de constitución del campo profesional está atravesado por diversos momentos socio-históricos  que la paticularizan, expresando un modo de mirar y nombrar a partir de matrices teóricas diferentes que no viene de la profesión en sí misma, sino de la teoría social. La premisa del cuadro histórico, como dice Marilda, no se “reduce a un telón de fondo para que se pueda después discutir el trabajo social. Esta atraviesa y conforma el cotidiano del ejercicio del Asistente Social, afectando sus condiciones de vida y de la población usuaria de los servicios sociales”. (Pág.31:2002).

      En este sentido, el Trabajo Social como profesión no es un mero reflejo del agravamiento de la cuestión social, sin embargo ella tiene un significado histórico en la definición del campo profesional, por ello su consolidación como profesión se da a principios del siglo XX, en el marco del  capitalismo industrial. Consideramos que, si bien es cierto la cuestión social dinamiza este trayecto específico, es claro que ella debe estar presente de manera transversal  en los otros trayectos. Esta definición no implica reducir todo a la enunciación de la cuestión social, por el contrario implica definir distintos planos de análisis, uno a nivel más abstracto en el trayecto de Formación General que se recupera el sub-trayecto socio-histórico y se los retoma en el sub-trayecto de fundamentos de Trabajo Social y en el de la Práctica de Formación, ordenando los contenidos en niveles de complejidad mayor por cada una de las asignaturas de dichos su-trayectos, su concreción como mediación entre los instrumentos y los fundamentos se debe articular el proceso de aprendizaje de las prácticas.               

      Estos nexos operan como principios que ordenan el trayecto específico en tanto adquiera rigor histórico, teórico-metodológico en la aprehención de la realidad social en sus dimensiones de universalidad, particularidad  y singularidad. Por ello, en este trayecto hay una articulación entre enseñanza e investigación vinculada a la práctica de formación profesional. En esta perspectiva Teresa Matus nos advierte que es necesario situar a la intervención profesional, teniendo como fundamento una rigurosa y compleja comprensión social “ recapturando la tensión existente en teoría y praxis. De este modo, se busca poner en evidencia que toda intervención es capturada desde un lugar teórico, a partir de un modo de ver. Consecuentemente no hay intervención sin interpretación social” ( Pág.4: 1997).  

   Otro aspecto de este Trayecto de Formación es la ética como constitutiva de la profesión y, en tanto tal , no es una comprensión normativa de ética puesta en el Código de ética profesional. Nos estamos refiriendo a la ética como componente necesario de la reflexión crítica y la autoconstitución del hombre como ser libre y pleno de derechos. Ella implica la crítica sistemática a la alienación moral, la discriminación, las desigualdades sociales que se agravan, al moralismo, al individualismo y al egoísmo moral. La ética en definitiva como ampliación de la conciencia social capaz de elaborar estrategias de intervención a los procesos de deshumanización. En esta dirección la defensa de principios y valores éticos fundamentan un proyecto ético-político de formación profesional. En esta dirección la posibilidad de propiciar en este Trayecto la reflexión ética como componente de la profesión es necesario incorporarlo a la reflexión de las prácticas de formación profesional como un espacio fértil  para la reflexión y objetivación de valores éticos.

      En definitiva en este Trayecto el propósito es orientar  la formación profesional en sus diversas dimensiones que son constitutivas de la profesión y que deben ser abordados de manera integrada, evitando diversidad de contenidos y fragmentaciones que debilitan la formación profesional.  Entendemos que esta directriz permite ordenar el análisis de sus fundamentos cuya base  están en la historia de la sociedad y la cuestión social como expresión de sus contradicciones. El tratamiento de la historia no debe ser la predominancia del pasado sobre el presente (como se observa en alguna de las asignaturas) es por el contrario mirar la historia como acto de comprensión para entender la contemporaneidad de la profesión, respecto a la intervención en diversas esferas de la vida social e institucional, desde una perspectica crítica y proyectiva.

    La estructura actual del área específica y los contenidos difuminados en distintas asignaturas  dan cuenta de manera parcial la perspectiva de formación que estamos planteando, la revisión de ellos ratifica las dicotomías señaladas en los núcleos problemáticos, entre teoría y práctica, teoría, instrumentos, teoría y conocimiento. Ello se observa  por el conjunto de contenidos diversos que abordan las asignaturas de los trabajos sociales I-II,  el Area metodológica  conformada por las asignaturas investigación I y II;  Planificación micro y macro-planificación, asimismo  las asignaturas correspondientes a los niveles de intervención I. II. III y las dos asignaturas que corresponden a técnicas de intervención complementaria. En tal sentido se recomienda revisar los contenidos de las asignaturas específicas y  recomendamos una nueva estructuración que supere los problemas señalados.

  Consideramos que los trabajos sociales I y II que abordan la historia del trabajo social debe tener como eje teórico ordenador el análisis del contexto histórico de su institucionalización como profesión diferenciando dichos planos de análisis regional (latinoamericano, internacional) y nacional, los fundamentos que la sustentaron en la configuración de sus objetivos, funciones y campo profesional. Asimismo abordar las diversas perspectivas sobre su origen y su implicancia en la comprensión actual del campo profesional.  Incorporar el debate actual  a la luz  de los aportes teóricos sobre tendencias del trabajo social, continuidades y rupturas. Si bien parte de estos aspectos están  en los contenidos, nos parece que en algunas de las asignaturas se dan diversos cortes temporales y formas diferentes de entrada a la historia.   

En cuanto a los niveles de intervención se observa una preponderancia normativa que escinde los fundamentos de la profesión  y sus formas de abordaje de acuerdo a la métodos clásicos de intervención. Nuestra recomendación es, que estos niveles de intervención se conviertan en trabajo social II, III y IV, en la cual se defina los fundamentos de la profesión en relación a los escenarios y procesos que configuran hoy el campo profesional como parte de las transformaciones de la estructura social argentina y regional, asimismo las diversas perspectivas teórico- metodologícas y sus consecuencias en la definición del campo profesional. Estas asignaturas deberían ser anuales y cuatrimestrales por el peso que tienen en la formación.

En cuanto a las asignaturas denominadas metodológicas, constituida por  investigación I y II, consideramos que debe convertirse en una Asignatura anual o cuatrimestral, en tanto debe tener como contenidos, el desarrollo de las perspectivas teóricas y metodológicas que toda asignatura de este tipo debe brindar a la formación profesional de cualquier disciplina, asimismo incorporar el análisis estadístico indispensable para la contextualización de los problemas abordados por  la intervención profesional. Y respecto a las asignaturas de planificación, deben ser incorporados al Trayecto de Formación Específica, cuyos contenidos deben estar vinculados a  generar competencias téoricas y de gestión del Trabajo Social en relación a las políticas públicas.

Las dos asignaturas que se refieren a técnicas de intervención complementaria, deben formar parte de un seminario articulado al  Trayecto de Formación Específico como parte del proceso que formativo que articula, teoría, metodología e instrumentos. Desvinculadas de  esta relación pierden la posibilidad aportar de manera integral la formación profesional.  Estas recomendaciones se fundamentan en recordar lo que venimos sustentando, que la  intervención profesional se fue construyendo en el aprendizaje del oficio y en el marco del proceso socio-institucional, en cada momento histórico, en la cual  se institucionalizó. En tal sentido, el uso del instrumental técnico es parte de una estrategia profesional y ella se reorienta en función de sus objetivos y finalidades.  En esta perspectiva Martinelli concibe a la dimensión instrumental, aquella que está formado por el instrumento y por la técnica y entendida como "categoría relacional, es decir, instancia de pasaje que va de la concepción de la acción a su operacionalización (...) [O también,] conjunto articulado de instrumentos  técnicas que permiten la operacionalización de la acción profesional" . (pág.12: Mímeo,2001)

            En tal sentido, técnica es "habilidad en el uso del instrumental" e instrumento tiene "naturaleza de estrategia o táctica, por medio del cual se realiza la acción". En esta dirección, se redefine la comprensión del instrumental técnico en dos sentidos: vinculada a una teoría expresada en un saber construido en relación al movimiento de lo real. Y por otro lado, la intencionalidad que se le da a la intervención expresada como dimensión política. En tal sentido, consideramos que la técnica no está escindida de los fundamentos de la profesión y, en tanto tal,  no es neutra ya que ellas generan relaciones sociales en los ámbitos específicos en la que se desarrolla profesión. En esta dirección el instrumental técnico operativo es parte de constitutiva de la intervención profesional y le imprime un carácter potenciador de mayor cualidad en tanto se fortalece la intencionalidad de la intervención, por ello afirmamos que es una instancia de mediación que concretiza la intervención.

     En consecuencia se recomienda que este sub-trayecto de Fundamentos que corresponden al Trayecto de Formación Específico, aborde lo teórico, metodológico e instrumental, teniendo como base de sustentación teórica, las manifestaciones de la cuestión social como problemáticas que  se expresan en el campo profesional desde las corrientes de pensamiento que se vislumbran hoy en el Trabajo Social, la corriente positivista, interpretativista, crítica y otras. Este Sub-trayecto estaría conformado por las siguientes asignaturas:

Trabajo Social I,  en relación a las directrices ya mencionadas en párrafos anteriores

Trabajo Social II, tendencias teórico-metodológicas para abordar la intervención local y comunitaria en el marco de las relaciones entre estado y sociedad, lo público y lo privado.

Trabajo III, estrategias, mediaciones e instrumentos para abordar la dinámica institucional y grupal como componentes de la intervención profesional. La misma debe comprender aspectos relacionados al poder, dispositivos y mecanismos  que se generan respuestas a las cuestión social.        

Trabajo Social IV, tendencias teórico-metodológicas para abordar la intervención familiar en relación a las modificaciones de la cuestión social contemporánea.

Trabajo Social V, aborda la constitución ética de la profesión y sus implicancias en la constitución del campo profesional en el contexto histórico contemporáneo. Asimismo conocimiento sobre las organizaciones profesionales nacionales, regionales e internacionales.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

Investigación Social  I y II.

Planificación y Gestión de Políticas Públicas

 

 

SUB-TRAYECTO DE LAS PRACTICAS DE FORMACION PROFESIONAL

 

La formación práctica de los profesionales de Trabajo Social ha sido históricamente un área privilegiada y a la vez, problemática en las estructuras curriculares. La definición de la profesión fundamentalmente en su condición de interventiva ha determinado la importancia de la formación en el hacer para los futuros profesionales.

Diversas modalidades se han implementado  a la hora de formar en el oficio profesional. A partir del movimiento de Reconceptualización, la modalidad de formación en la práctica canalizada a través de la adopción de talleres ha sido predominante. La reivindicación del espacio del taller como un espacio de construcción de nuevos saberes a partir de la realización de síntesis entre los fundamentos teóricos, de la intervención profesional y los desafíos de la realidad de la práctica concreta de los alumnos, forma parte ya de una modalidad histórica en la formación profesional. Entretanto, diversos han sido los enfoques con los cuales las unidades académicas han resuelto la conflictiva relación entre teoría y práctica. A grandes rasgos podemos encontrar dos grandes tendencias:

Una primera que entiende la práctica como el lugar de la aplicación de los conocimientos teóricos, constituyendo entonces la inserción en terreno, una especie de laboratorio de experimentación de los fundamentos teóricos de la intervención profesional.

Y una segunda tendencia que focaliza su atención colocando mayor predominancia en la posibilidad de elaborar conocimiento teórico a partir de la práctica, en esta perspectiva la práctica profesional es la fuente del conocimiento teórico que a partir de ella pueda ser construido.

Entendemos que ambas tendencias adolecen de la misma dificultad: no resolver la tensión entre los conocimientos teóricos que fundamentan la intervención profesional y la práctica interventiva en la realidad social. En otras palabras, ni la práctica es el lugar de la aplicación y verificación y/o refutación de los conocimientos teóricos, ni la práctica es de por sí la fuente de todo conocimiento teórico válido.

 

En este sentido partimos de entender que la formación práctica del estudiante no se reduce a área de prácticas y talleres sino que se da en el entrecruzamiento de los tres Sub-Trayectos y trayectos que conforman la formación profesional, toda vez que es imposible formar en la intervención sin poner en juego los fundamentos del conocimiento de la vida social, ni los fundamentos teórico metodológicos de la profesión.

 

Esta definición es fundamental  para articular  una propuesta de prácticas que permita la formación profesional que supere la mera apropiación de contenidos procedimentales presentes en el hacer profesional. En tanto tal, en este sub-trayecto, a partir de los señalamientos anteriormente mencionados, la estructura de la práctica y taller no se constituye en un espacio autónomo en términos de formación para el oficio, por el contrario es el lugar de condensación de los conocimientos teóricos y operativos que los alumnos han ido acumulando en los diversos trayectos de formación. Por ello, recomendamos la siguiente estructura.       

Primer cuatrimestre  de la Carrera 

El propósito es orientar a los alumnos a una primera indagación y problematización sobre las manifestaciones actuales de la cuestión social en nuestro país y las diversas respuestas  construidas desde los distintos actores sociales. A nivel de saberes procedimentales, parece ser correcta la focalización en el trabajo con fuentes secundarias, la construcción un texto académico, así como los conocimientos introductorios a las técnicas de obtención de información y tratamiento de la información recogida.

En este sentido, nos parece pertinente el recorte que actualmente se realiza de aproximación a la realidad que se está dando en el taller nivel I, en la medida en que los alumnos reconstruyen teóricamente, a través de la indagación bibliográfica, alguna de las manifestaciones actuales de la cuestión social. Y posteriormente, acceden al conocimiento de alguna de las respuestas socialmente construidas a partir del conocimiento de instituciones ejecutoras de políticas sociales y de las intervenciones profesionales.

Creemos que esta propuesta es válida en la nueva formulación del plan en la medida en que posibilita la puesta en juego de varios de los saberes trabajados tanto en el trayecto de formación general como en el trayecto de formación específica.

La propuesta de organización es:

 

Primer cuatrimestre  del segundo año de la Carrera 

 

El propósito es orientar a los alumnos a una primera indagación y problematización sobre las manifestaciones actuales de la cuestión social en nuestro país y las diversas respuestas  construidas desde los distintos actores sociales. A nivel de saberes procedimentales, parece ser correcta la focalización en el trabajo con fuentes secundarias, la construcción un texto académico, así como los conocimientos introductorias a las técnicas de obtención de información y tratamiento de la información recogida.

 

Creemos que esta propuesta es válida en la nueva formulación del Plan, en la medida en que posibilita la puesta en juego de varios de los saberes trabajados tanto en el trayecto de formación general como en el trayecto de formación específica.

 

 

Segundo cuatrimestre del 2do año, 3er año y primer cuatrimestre del 4to. Año de la Carrera (2  años)

 

El propósito, es que los alumnos se inserten a nivel barrial e institucional y que puedan avanzar en la intervención a partir de diversos proyectos institucionales. La inserción se dará en áreas de intervención profesional poniendo en juego  saberes teóricos, procedimentales  y operativos. Proponemos la organización de los talleres a partir de agrupamientos territoriales.

 

De esta manera se posibilitará la discusión de la construcción del campo problemático en el espacio conjunto del taller a partir de las inserción de los alumnos en instituciones de un mismo ámbito territorial. El proceso de enseñanza-aprendizaje tendrá como eje la reconstrucción de este campo problemático en tanto recupera la multiplicidad de intervenciones de los diversos actores sociales involucrados y de las diversas intervenciones profesionales en ellas presentes.  La propuesta se articula con el siguiente nivel de taller (actualmente III y IV) ya que exige la continuidad  del mismo centro de prácticas. Este proceso permitiría que el alumno pueda profundizar en la construcción de su campo problemático y avanzando en su proceso de inserción, en este sentido el trabajo continuado en el mismo centro o territorio, permitirá a los alumnos elaborar propuestas posibles de  desarrollar y concluir.

 

Cuarto  año de la Carrera  (segundo cuatrimestre)

 

Finalmente, en el último nivel de práctica el documento  propone la pasantía de los alumnos en prácticas institucionales que familiaricen a los estudiantes con la intervención institucionalizada de la profesión y la posibilidad de afianzar su conocimiento sobre una temática. Esta pasantía tiene como propósito el aprendizaje de una experiencia casi profesional, en la que debe poner en juego aspectos teóricos e instrumentales y estrategias de intervención de mayor complejidad.     

 

Este Sub-trayecto tendrá tres instancias de trabajo que afianzan su formación profesional:

El seminario de tesina, que constituye el trabajo final de grado.

El seminario temático, que posibilita preocupación temática en términos profesionales.

Y la pasantía que le permite una mirada integral de lo que es la intervención profesional.     

 

EL PERFIL DEL GRADUADO PENSADO COMO COMPETENCIAS DESARROLLADAS EN LA FORMACION PROFESIONAL.

 

     Las  directrices que hemos recomendado en este documento, constituyen la orientación de la formación profesional y la base de la estructura del Plan de Estudios que proponemos. En tal sentido, el Perfil del Graduado, no sólo responderán aquellas competencias técnico-instrumentales que lo habilitan en el ejercicio cotidiano del oficio  o, a las exigencias del mercado laboral. Sin duda, estos son elementos que se deberían tener en cuenta a la hora de estructurar un Plan. Cabe señalar, sin embargo; que no son los únicos aspectos que configuran dichas competencias. A partir de esta perspectiva hay dos concepciones que definen un perfil en términos de competencia:

Una tecnocrática que privilegia la acciones normativas y gestionales para incorporarse de manera funcional al ámbito burocrático-administrativo del campo ocupacional y  que supedita los objetivos profesionales a los objetivos institucionales. Por otro lado, administra y distribuye los servicios de acuerdo a un orden jerárquico pre-establecido; respecto a quienes son merecedores de dichos servicios. Y, otra de carácter crítico que define la perspectiva de la profesión como una totalidad cuyas dimensiones téorico, metodológico e instrumentales son constitutivas para analizar y construir campos  problemáticos que orienten estrategias de intervención  fundadas.   

Nosotros consideramos que las competencias que este Plan intenta desarrollar en tanto Perfil del Graduado se basa en la segunda tendencia. Por lo tanto, las competencias que intenta desarrollar son las siguientes:

-Una rigurosa formación teórica, que le permita un diálogo crítico con la herencia intelectual incorporado en el Trabajo Social, para develar y aprehender las manifestaciones de la cuestión social, como movimiento generado por la sociedad y no solamente como definición de problemas pre-establecidos y, en consecuencia de orientación de cursos de acción normativa.

-Capacidad en la producción de conocimiento como aspecto constitutivo de la intervención, para que dicho conocimiento sea la base de decisiones profesionales que orienten la formulación de opinión profesional respecto a la cuestión social u cursos de acción fundadas.

 

-Conocimiento amplio, integrado e integrador de las áreas que competen a su tarea, reconociendo las diferentes perspectivas teóricas, sociales, políticas, económicas e históricas y los distintos enfoques de análisis de las manifestaciones de la cuestión social.

-Capacidad de gestión en todos los trayectos de la política social vinculada a los actores y, a las instituciones, estableciendo relaciones en la construcción de lo público-estatal- a través  de una adecuada lectura sobre la coyuntura contemporánea para descubrir tendencias de acción y política desde el Estado y la Sociedad Civil.

                                                                                       

-Capacidad de comunicación: aptitud para interpretar y producir textos académicos.

Actitud positiva y flexible para el trabajo en equipo, desde un enfoque interdisciplinario y  capacidad de desarrollar una actitud científica sobre la disciplina y, no un carácter subalterno vinculado a la idea de servicio. 

-Capacidad de promover y liderar procesos de intervención en el campo social, flexibilidad y        apertura frente a las necesidades y posibilidades de los otros.

 

                                                Buenos Aires 30 de Agosto de 2003

 

Responsable Asesora:  Dra. Margarita Rozas Pagaza

Miembros del equipo:  Mgtr. Virginia Siede Y  Lic. Marcela Benegas

 

BIBLIOGRAFIA

 

CASTEL, Robert:  Las metamorfosis de la cuestión social: una crónica del salariado” .

                                  Ed. Paidós, Buenos Aires, 1997.

 

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HOBSBAWM, Eric: “ Historia del Siglo XXI”. Ed. Crítica Grijalbo Mondadori, Barcelona 1994. 

 

IAMAMOTO,Marilda  Renovación y conservadurismo en el servicio social: ensayos críticos. Editora. Cortez, San Pablo 1994

 

MATUS SEPULVEDA, Tersa;  propuestas contemporáneas en Trabajo Social: hacia una intervención polifónica” , Ed. Espacio, Buenos Aires 1999.

 

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MARTINELLI, María Lucia: “Un nuevo mirar para la cuestión de los instrumentales técnico-operativos en Trabajo Social”. Artic. En Varios  Autores  del libro “El diagnóstico social: proceso de conocimiento e intervención profesional” Ed. Espacio, Buenos Aires, 2001.

 

LO VUOLO,R.,  “La pobreza... de la política contra la pobreza”.  CIEPP, Niño y Dávila  Editores, Buenos Aires 1999

 

ROZAS, Margarita: “La intervención profesional en relación a la cuestión social: el caso del Trabajo Social argentino ”. Editorial Espacio,  Buenos Aires, 2001.

 



[1] La comprensión de esa relación implica tener como herramienta básica la teoría social crítica, sin desconocer la existencia de otras matrices dentro del concepto de pluralidad que debe caracterizar cualquier formación profesional, sin embargo es necesario no confundir pluralidad con eclecticismo