Carrera de Trabajo Social

Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Buenos Aires

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reformulación del Plan de Estudio

Material compilado de aportes de

Estudiantes, Graduados, Docentes y Especialistas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, Mayo de 2004

 

 

 

 

 

 

           Comentarios recibidos sobre el documento “Propuesta de directrices teóricas para la reformulación del plan de estudios de la Carrera de Trabajo Social/FCS/UBA” (Nov. 2003)

 

A continuación se compendian (de manera textual) los comentarios recibidos hasta febrero del 2003[1]. El listado de aportes tiene el siguiente orden y autorías: 

 

  1. Docentes:

       Gregorio Kaminski, Violeta Correa, Cristina Melano.

       Estela Grassi, Carlos Eroles.

 

  1. Agrupaciones de Estudiantes y  Graduados:

       Agrupación Germinal (doc. 1 y 2), Agrupación Lucia Cullen 

 

  1. Especialistas:

       José Luis Coraggio

 

 

 

       1. Docentes

 

1.1 Prof. Violeta Correa

 

A la Directora de la Carrera de Trabajo Social

De la Facultad de Ciencias Sociales y miembros

De Junta de Carrera.

 

Estimados colegas:

 

En mi carácter de integrante de la Junta de Carrera actual por el Claustro de Profesores me dirijo a ustedes a fin de expresarles mi agrado por el inicio de un proceso que nos permita realizar las modificaciones que puedan resultar adecuadas para la reformulación del plan de estudios. Al respecto quiero proponer para que sea debatido en esa Junta una propuesta operativa que aporte a la puesta en marcha de dicho proceso.

 

1)       Sugiero que en la reunión de Junta del día 12 se pueda dejar sentado en acta, que la carrera ha iniciado el proceso de análisis del plan de estudios vigente y que ha recibido como insumo para el inicio de dicho proceso la evaluación realizada por la Lic. Margarita Rozas Pagaza y su equipo asesor.

2)       Propongo la conformación de una comisión académica integrada por profesores procedentes de diferentes áreas para que en el primer cuatrimestre del año 2004 se  puedan dedicar a la elaboración de la formulación de un nuevo plan de estudios. Esta comisión tendría que utilizar su dedicación docente a esta actividad durante un cuatrimestre y debería contar con la presencia de la Dirección de la Carrera y la Secretaría Académica de la Facultad[2].

3)       En la primera quincena de marzo de 2004 esa comisión deberá elevar para conocimiento de la Junta de Carrera un plan y cronograma de trabajo.

 

Si bien en la reunión de Junta convocada para el día 12 de Diciembre la Lic. Adriana Clemente propone como orden del día la aprobación del documento presentado por el equipo mencionado en el punto 1, en mi opinión el documento se trata de un análisis acerca de los puntos problemáticos que tiene el actual plan de estudios y el aporte de una visión acerca de las directrices teóricas que deberían orientar la reformulación de un nuevo plan, lo que lo convierte en un insumo para el inicio del proceso que seguramente ya se ha convertido en motor de otros aportes para la discusión teórica que deberá atravesar a todos los claustros en función de este proceso de reforma.

 

Quiero solicitar a los miembros de Junta que esta propuesta que les presento se registre en acta y que se de a conocer al conjunto del claustro docente.

 

Sin más aprovecho para saludarlos y excusarme por mi ausencia ya que debo tomar exámenes en otra Universidad de la que soy docente.

 

Lic. Violeta A. Correa

Docente regular

Trabajo Social

 

 

 

 


1.2 Prof. Cristina Melano 

 

A LA DIRECTORA DE LA CARRERA DE TRABAJO SOCIAL

A LOS MIEMBROS DE JUNTA DE CARRERA

A LA COMUNIDAD DOCENTE  DE LA CARRERA DE TRABAJO SOCIAL

 

Tengo el agrado de dirigirme a Uds., y atento a que no podré asistir a la reunión de Junta convocada para el 12 del corriente, deseo hacerles saber que estimo resulta altamente valioso que la dirección de la Carrera de Trabajo Social, haya instalado el debate en torno al Plan de estudios actualmente vigente.

Al respecto estimo oportuno hacerles llegar mi apreciación respecto a la propuesta cursada por la dirección de la Carrera, que ha solicitado " que los Consejeros se expidan por escrito sobre el documento y que podamos expedirnos como Junta de Carrera de manera general y particular sobre su contenido" en la reunión del 12 del corriente.

Entiendo que  un plan de estudios, delinea la formación profesional.

Surge como criterio rector de la elaboración de un diseño curricular, la explicitación de por qué y para qué se forma.  Si esos propósitos no se explicitan con claridad, resulta poco viable que se pueda pergeñar un plan atinadamente estructurado.

Asimismo supone una responsabilidad social con relación.

- a  la sociedad pues identifica propósitos que producirán  impacto en la misma.

-          a la comunidad profesional, pues el centro formador habilitará a quien a futuro se constituirá en un par.

-           a la universidad en la que se enmarca, comprometiendo su  prestigio y su vinculación con la sociedad.

-           hacia los alumnos, que se incluyen en un proceso formativo, como ciudadanos y como aspirantes a obtener un título que los habilite para su desempeño en el mundo del trabajo.

Por ello existe acuerdo entre los planificadores provenientes de diferentes tradiciones educativas, respecto de la magnitud y significado de un plan de estudios, tanto en términos teóricos, políticos y técnicos.

También existe consenso en los ámbitos  especializados, en torno a que el diseño de un plan de estudios debe: 

Ø       proyectar lo actuado históricamente hacia el futuro.

Ø       diseñarse con conocimiento de los temas de agenda educativa a nivel macro, de las políticas del sistema universitario  y de la universidad en el que la carrera es parte

Ø       incluir.

§         las prácticas de los actores (docentes, estudiantes, asociaciones y colegios profesionales)  y la historicidad de los procesos desarrollados

§         las discusiones científicas, presentes en la literatura, investigaciones, estudios comparativos 

§                    las demandas provenientes del mundo laboral articulando la relación educación trabajo, lo cual supone formalizar la responsabilidad del sistema educativo incluyendo tales demandas, lo cual no significa una traducción automática en términos de necesidades que plantea la demanda vs. posibilidades que brinda la oferta. 

§                    las normativas existentes en materia de perfil y competencias profesionales (leyes profesionales, las incumbencias a las que deberá ajustarse el perfil de graduados a obtener establecidas por el Ministerio de Educación, códigos de ética del campo profesional).

Ø       contemplar la dimensión tecnológica, que alude al conocimiento de tecnologías especificas del campo profesional de actuación.

Ø       en el caso de la Carrera de Trabajo Social, resulta ineludible considerar prospectivamente la problemática social consecuente de la catástrofe social que hizo eclosión en diciembre de 2001

 

Desde estas consideraciones, estimo que los documentos presentados por la comisión evaluadora ad. hoc designada por la carrera, constituyen insumos para el debate amplio, riguroso, transparente y ético, que se dará a futuro y que deseo  recoja las utopías y experiencias de la comunidad académica y profesional.

Descuento que la futura dirección de la Carrera abordará con la responsabilidad social del caso esta cuestión, conformando, como ha sucedido en oportunidades anteriores, comisiones integradas por  profesores, graduados, alumnos, electas por sus pares para el establecimiento de los consensos requeridos. Y que las mismas construirán "alter-nativas" superadoras a las prácticas substanciadas hasta la fecha.

Sin otro particular, saludo a Uds. atte.

 

                                                                            María Cristina Melano

                                                                               Prof. Titular Regular

                                                                                  Miembro de Junta de Carrera

 

 

 


1.3  Prof. Gregorio Kaminsky

 

Profesora Margarita Rozas Pagaza

Carrera de Trabajo Social,

Facultad de Ciencias Sociales, UBA

 

Estimada Profesora, recién finalizo la lectura y cierto análisis de la Propuesta de Reformulación del Plan de Estudios que elaboraste, junto a un equipo de colaboradores. Y deseo felicitar a ustedes por su realización y por el aporte que constituirá para la renovación del Plan existente.

Por mis pocos conocimientos dentro de los debates actuales en Trabajo Social sólo puedo señalar que advierto en la Presentación los señalamientos necesarios para un debate muy enriquecedor. Quisiera transmitirte sólo algunas ideas respecto al Trayecto de Formación General.

Se señala que este Trayecto "constituye el espacio de información sustantiva, de articulaciones e integraciones..." Me parece que debería ser explicitado qué se entiende por información sustantiva, porque puede constituir una contradicción entre los mismos términos. Más aún si se aspira a "aportar... bases teóricas generales para construir una visión integral de la teoría social contemporánea". Es claro que este aporte es necesario pero no podría llevarse a cabo solamente con una información por sustantiva que fuese.

Pero ello se problematiza mucho más cuando se propone que con ello se pueda "brindar las bases, filosóficas, políticas, económicas y culturales". Es al menos dudoso que con la complejización presente de esas disciplinas se puedan brindar las bases. Más aún, parece  saludable que las pierdan o abandonen por completo.

Un rápido vistazo indica que la reformulación del Plan de Estudios exige una puesta al día de lo aquí citado. En este sentido, me parece que no "contribuyen" ni propician "la elaboración de claves de lectura de los fundamentos de la vida social y el movimiento de la sociedad en general".

La elaboración de estas claves es una de las propuestas más importantes, pero no parece posible que se pueda alcanzar este plausible objetivo en un Trayecto General porque se exige algo que no puede alcanzar ni lo debería por su carácter y su posición en el Plan. Si esa fuera la intención no puede constituirse en una etapa inicial o paralela sino probablemente al revés, en una etapa estratégica o final.

Además, se propone que este Trayecto solucione la vieja disputa acerca de la ausencia de formación teórica orientada a los requerimientos de la formación específica". Mas bien da la impresión que esta respuesta sigue siendo solidaria de la falsa antinomina "teoría-práctica".

Sin embargo, advierto que estas cuestiones de fondo no pueden ser resueltas cuando se trata de poner al día del Plan de Estudios. Pero no veo imposible una precisión mayor que no de lugar a ambigüedades o malas interpretaciones.

        Se proponen "materias teóricas de base disciplinar". Me pregunto si esa afirmación responde y se apoya en esas bases o se plastean aspectos interdisciplinarios, incluso transdisciplinarios. Si no es así, entonces no es recomendable cuando se entiende que el mismo Trabajo Social debe ser enfocado con esas perspectivas.

Pero no da esa impresión cuando el Doc. insiste y de manera explícita: "La definición y organización de los contenidos está determinada por la estructura de cada disciplina".

Se pide a este Trayecto colaboración para "recreación de la recreación de conocimientos en la interpretación de las manifestaciones de la cuestión social". Además se pide que estos legítimos pero muy ambiciosos propósitos se cumplan con esas asignaturas separadas y muy poco especificadas.

Todo se embrolla más bruscamente cuando se exponen la asignaturas con las que se ilustra este Trayecto. ¿Qué es hoy, la Filosofía? Es Filosofía política o Social? ¿Es Filosofía de las ciencias o esto se incluye en la materia Epistemología? ¿Etica o Bioética? ¿Qué es hoy la Antropología a secas? Incluye Antropología Social, o Cultural, o Física, o Jurídica etc , o todo junto? Y Psicología es su rama Clínica o la Educativa o la Laboral, etc. o todo junto? A esta peligrosa generalización se le agrega una implícita referencia a un dictado cuatrimestral.

Finalmente, las asignaturas que me conciernen. ¿Se trata de Psic. Social e Institucional o Psicología social Institucional? Porque el "e" o el "-" no son lo mismo ni es la mía una aptitud caprichosa. Se trata de no definir ni sumar dos campos yuxtapuestos y separados (social por un lado e institucional por otro sino una concepción institucional de la psicología social, que es lo que siempre propuso esta Carrera. Además, si no se regresa a su anualidad en lugar de dos asignaturas cuatrimestrales (I y II) se lesiona gravemente su existente articulación teórico-práctica en un todo de acuerdo con lo que se propone este Documento.

Deseo que estas ideas sean tomadas como opiniones que contribuyan a los necesarios análisis.

Un saludo cordial,

 

                                                                                              Gregorio Kaminsky

 

 

 


Prof. Carlos Eroles

Comentarios al Proyecto de  Plan de Estudios

 

 Sra. Directora de la Carrera de Trabajo Social

Lic. Adriana Clemente

 

 

Estimada  Adriana:

 

                               Muy tardíamente quiero sumar mi opinión al análisis crítico del Proyecto de Plan de Estudios elaborado bajo la supervisión de la Profesora Margarita Rozas.

En primer lugar deseo poner de manifiesto que con el Proyecto presentado tengo profundos acuerdos de orden epistemológico y metodológico, por lo que parece un excelente punto de partida, para avanzar, después de su consideración por el conjunto de la comunidad académica, hacia la obtención de su aprobación y puesta en marcha (lo que seguramente exigirá nuevos aportes y nuevos debates).

1.-. El primer acuerdo, que deseo poner de manifiesto es  con la decisión del grupo de trabajo de poner el eje en la Cuestión Social, como el pivote a partir del cuál gira la formación profesional. Significa a mi juicio retomar, como lo hacen hoy diversos autores

significativos de las ciencias sociales, dentro y fuera de nuestro país, el necesario entronque con la realidad, tanto desde una perspectiva actual cono histórica. De allí también la propuesta de incorporar como materia obligatoria Historia Social Argentina y Latinoamericana.

Pero implica algo más que ello: significa la decisión manifiesta de alinear a las ciencias sociales en general y en particular al trabajo social en la búsqueda de una transformación de la realidad, a través de la acción de los movimientos sociales, por una parte y, por la otra, de las políticas sociales generadas desde el Estado Democrático.

En síntesis asumir la cuestión social como marco de análisis para el abordaje científico y político de la realidad social, debe apuntar hacia el compromiso profesional en tres líneas de acción:

a)       En la inserción de la profesión en el campo de lo social, tanto desde la propia especificidad, como desde la construcción interdisciplinaria.

b)       En el compromiso ético y político de los profesionales, que hace a la direccionalidad de las intervenciones  (tema sobre el que volveremos más adelante)

c)       La valoración de los movimientos sociales y otras formas colectivas y/o comunitarias

     de democratización, a partir de la participación ciudadana..

 

Las perspectivas abiertas por los puntos b) y c) no significan de manera alguna, una visión no pluralista, sino orientar la acción de los profesionales para que en la libre elección de modelos, criterios de intervención y aún opciones ideológicas diversas, tengan en cuenta el sentido y la direccionalidad de las intervenciones, a partir de supuestos transformadores de la realidad y no confirmatorios de la pobreza y la exclusión social.

 

2.- Estoy de acuerdo con la propuesta metodológica de organizar el Plan de Estudios a partir de Dos Trayectos y Tres  Subtrayectos (Formación específica). Ello posibilita responder a las exigencias de la complejidad creciente de las problemáticas sociales, en cuyo abordaje deben ser formados los futuros trabajadores sociales.

2.1. Quiero detenerme en particular en el Subtrayecto de Fundamentos Teóricos, Metodológicos y operativos del Trabajo Social, a mi juicio el centro de la ideología organizacional que define al Proyecto[3]

Coincido con el planteo general formulado en el Proyecto, con en relación con el marco ético, pero creo que es importante enfatizar su relación con lo hemos dado en llamar “la praxis social de derechos humanos”

“Una praxis social de derechos humanos se sustenta en cuatro  perspectivas éticas e históricas:

 

a)       El “Nunca más” como reclamo del límite ético para las acciones que se gestan

desde posiciones de poder.

A partir del grito de las víctimas de las injusticias, deben  surgir nuevos paradigmas que en lo político, pero también en lo económico, social y cultural y en lo científico y tecnológico, rechacen todo agravio a la dignidad humana y todo sistema, ideología o ámbito que propicie la discriminación, la negación de derechos o la injusticia social[4].

 

b)       Justicia y paz, aparecen como dos valores que redimensionan el sentido de las intervenciones y de la praxis en el ámbito público.

El concepto de justicia es inescindible de la democracia como sistema político y del humanismo como concepción de vida. La justicia apunta en tres direcciones definidas:

-como distribución equitativa de los bienes, sustentada en la eliminación progresiva de toda desigualdad, que establezca un arriba y un abajo en la sociedad o excluya a seres humanos de su derecho pleno a la integración y a la ciudadanía.

-como construcción del bien común y como derecho al desarrollo humano, abierto a toda la comunidad

-como ejercicio activo de la solidaridad, es decir buscando garantizar a cada persona y a cada grupo social, la satisfacción de sus necesidades reales

c)       Etica del reconocimiento y de la solidaridad:   En  las  sociedades  contemporáneas

caracterizadas por el pluralismo y la heterogeneidad, no basta basar la aspiración ética en la justicia, porque ella parte de supuestos de homogeneidad (todas las personas tienen los mismos intereses). La ética del reconocimiento permite distinguir,sin discriminar, teniendo en cuenta las diferencias legítimas entre distintos grupos sociales no mayoritarios en la sociedad (minorías étnicas, religiosas, de opción sexual, etc.).

 

Por su parte la solidaridad como valor  implica reconocer igualdad de derechos a los más pobres y débiles y  lleva a trabajar con una solicitud especial en la afirmación de sus derechos.

 

a)       La exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales, como paso necesario,para construir un marco propicio a intervenciones sociales, que superen las desigualdades irritantes y posibiliten que los sujetos del desarrollo humano, puedan autogestionar sus propias vidas.

En la realidad actual gran parte de la protesta social canaliza reclamos de respeto por los derechos económicos, sociales y culturales que son protagonizados por movimientos sociales originados a nivel de las comunidades concretas y expresan  reivindicaciones de las familias como sujetos de la vida cotidiana.” (Eroles , 2004)).

 

3.-Coincido en los criterios organizativos y direccionales de la formación práctica, como un aspecto central de la formación en trabajo social.

Cabe señalar en primer lugar un problema que incide en la caracterización  misma de la carrera. Las Carreras de Ciencias Sociales son licenciaturas de   cinco años de duración y en el Plan de Estudios vigente, el Ciclo Básico Común es concebido como el primer año de todas las carreras. Personalmente pienso que este criterio debe ser mantenido, aun cuando sea necesario insistir ante el Rectorado para obtener el control sobre los contenidos del Ciclo Básico Común.. Esto es importante en el momento de su presentación al Consejo Superior para no manejarnos con dos criterios distintos de racionalidad normativa

 

En el Proyecto de Plan de Estudios, en consecuencia se propone la inserción en prácticas pre-profesionales desde el tercer año de la Carrera.

Es cierto que el Nivel I de Intervención tiene características aúlicas que le restan eficacia. Sin embargo habría que prever que los alumnos voluntariamente puedan insertase a partir del segundo cuatrimestre del segundo año (primer año para el Proyecto) en actividades de investigación investigación-acción, aun cuando  no tengan carácter obligatorio sino optativo, así como implementar un plan de actividades de extensión en la que puedan participar. Ello es importante para posibilitar la construcción de un sentido de pertenencia y evitar deserciones fruto de la falta de contacto con la realidad concreta.

Con el resto del proyecto estoy de acuerdo y creo que  su implementación mejorará los actuales niveles de taller.

 

4.- Por último una pequeña disidencia formal con mi amiga y colega Margarita Rozas. El “servicio” no tiene en sí mismo un contenido subalterno y la actitud científica un contenido “principal”. Hay disciplinas y campos de acción profesional no sólo en el trabajo social que implican relaciones de ayuda y canalizan el “derecho a la asistencia”. Ellas pueden tener un sentido subalterno solamente si caen en actitudes asistencialistas o clientelistas. Pero también la ciencia cuando está colocada acríticamente al servicio del mercado (valga para algunas aproximaciones teóricas al “gerenciamiento social”, por ejemplo), tiene un papel subalterno. Sobre este punto podría hacer referencia a varios autores que han analizado el

tema, desde Paulo Freire hasta científicos de las ciencias duras, pasando por el Subcomandante Marcos  en su crítica a los “intelectuales”.

Esta afirmación incluida en el perfil del graduado requiere al menos una reflexión en profundidad antes de ser incorporada al  Proyecto.

En cambio me hubiera gustado una referencia específica en el perfil del graduado una referencia concreta a derechos humanos y ciudadanía.

 

    Al felicitarla una vez más por su iniciativa y por su brillante gestión como Directora de la Carrera, saludo a usted con atenta estima.

                                                                                               Carlos Eroles (Profesor Regular)

 

 

 

 

 


Prof. Estela Grassi

 

 

BORRADOR PARA LA DISCUSIÓN

Algunos comentarios generales acerca de los planes y la propuesta presentada y fundamentos (muy rápidos) de la propuesta de modificaciones (para la discusión).

 

1)       El Plan vigente no responde a la propuesta que se hizo en 1986. El Plan vigente es un listado de materias sin lógica, relación ni orden!(se adjunta copia de la propuesta original).

 

2)       Respecto del proyecto presentado por la Carrera, hay que destacar como positivo la proposición de una cursada por trayectos, lo que también correspondía a la propuesta inicial de 1986, que no se respetó en la propuesta aprobada por el CS de la UBA.

 

3)       Sin embargo, la modificación propuesta no es del todo clara en algunos aspectos, como por ejemplo, en la estructura de plan que propone. Al reconstruir ésta a partir de la descripción realizada en el texto, surge que a pesar de las intenciones que se declaran, resulta en un salto “mortal” entre el conjunto de materias teóricas (las teorías)  y “el resto”. Resulta difícil ver la unidad del conocimiento (teoría/problema), por lo que merece pensarse este problema, para evitarlo.

 

4)       Entre otras cosas, la evitación de estos problemas exige poner el énfasis en la transformación estructural de los actuales talleres de práctica preprofesional, para constituirlos en el espacio de síntesis indispensable que debe operar el conjunto de aportes teóricos y metodológicos. Allí es donde debe jugarse la puesta en acto de los resultados de cada trayecto de cursada. Esta transformación estructural es de sentido, de contenido, de orientación y de organización docente.

 

5)       Respecto de la propuesta de mejoramiento que se adjunta:

 

a)       Se alienta la cursada por trayecto, de modo que el alumno se conecte simultáneamente con un conjunto completo de contenidos, lo más pertinentes posible entre sí. Su conexión (y complejización a medida que transita por cada nuevo trayecto o parte de él) debe expresarse como resultados de los talleres. Se completa un trayecto de la Carrera cuando se completa el conjunto interconectado de conocimientos específicos, no si se sigue un listado vertical de materias).

 

b)       Principalmente los talleres de integración, pero también las otras tres áreas de conocimiento, se conectan horizontalmente, pero su desarrollo responde también a una lógica de continuidad (una trayectoria “vertical”, para decirlo figuradamente).

 

c)       En el conjunto de la propuesta, la hipótesis implícita es la relación teoría / problema. Así, en el caso de la primer columna,  se propone para cada cuatrimestre la simultaneidad de una “teoría”, con una materia cuyos contenidos corresponden a problemas (teniendo en cuenta las posibilidades restringidas de una curricula).

 

d)       La segunda columna es de máxima importancia: corresponde a lo que los trabajadores sociales hacen (una disciplina o una profesión es lo que hacen –aquello de lo que “trabajan”-  sus agentes. Las dos primeras materias deberían acercar al estudiante a la comprensión de las complejidades y a la historicidad de las prácticas (ejercicio y sustentos teórico-ideológicos) de la profesión elegida. Las restantes, deben llevarlos a ahondar en la comprensión y crítica de los ámbitos de inserción y de las prácticas de los profesionales, que permitan advertir alternativas superadoras (no el abandono, la resignación o la esquizofrenia de “trabajar burocráticamente” y “hacer t.s. alternativo” underground). Teniendo en cuenta esto, debe considerarse la articulación con los movimientos sociales, tanto como la atención de problemáticas particulares que se presentan tanto en las instituciones como en los proyectos colectivos de cualquier tipo.

 

e)       La columna de Metodología debe permitir pensar la construcción de los problemas, tanto como manejar sólidamente las reglas lógicas de proposición y desarrollo de un plan (sea de investigación o de un plan social), de los problemas de gestión, de la importancia de la participación, de las reglas de la evaluación.

 

f)        En cuanto a los Talleres de integración, su desarrollo continuo a lo largo de la carrera del estudiante, debe permitir que los grupos de alumnos participen de un proyecto desde su planteo hasta la culminación de las metas (su viabilidad dependerá de la conducción docente!).

 

Ciclo Básico: no sé cuales son las materias obligatorias y optativas que se les exige en la actualidad, pero deben tomarse en cuenta... no debe considerarse un año perdido.

 

Carga horaria: (según mis datos, la exigencia oficial son 2600 horas mínimas, supongo que con el CBC incluido – esto debe corroborarse).

 

Trayecto 1: 512 horas de cursada. Más Talleres I y II: 128 horas. Total: 640 horas

Trayecto 2: 448 (Talleres III y IV: 192) Total: 640 horas

Trayecto 3: 448 (Talleres V y VI: 192) Total: 640 horas

Trayecto 4: 128 (obligatorias)– Taller (VII y VIII: 512 horas divididas del siguiente modo:

 

        7° cuatrimestre:   

* orientación y dirección en aula: 64 horas;

* trabajo en campo (entendiéndose por tal el ámbito de desarrollo del Plan que lleven a cabo, cualquiera sea): 192 horas

 

                8° cuatrimestre:

                * orientación y dirección en aula: 64 horas

* culminación del campo y elaboración de tesina final: 192 horas

 

Total: 2560 (más el CBC)

 

Observación: En el caso de que prosperaran las propuestas de reformas del sistema de educación superior, que incluyen la alternativa (desde mi punto de vista razonables)de reconocimiento formal del cumplimiento de ciertos trayectos educativos intermedios, para facilitar los cambios de carrera y evitar la “pérdida” todo lo hecho) los contenidos de esta propuesta permite que al fin del Trayecto 2 el alumno tenga cumplido un ciclo suficiente para una Mención en Ciencias Sociales.

Nota: un ejemplo de Programa de estudios superiores organizado por Menciones y Carreras es el de la Universidad de Gral. Sarmiento.

 

Estela Grassi

Prof. Regular Titular

Carrera de Trabajo Social

11/05/2004

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ESQUEMA DE LA PROPUESTA ELABORADA EN 1986 (QUE NO ES LA QUE FUE APROBADA EN 1987 Y QUE ESTA VIGENTE).  Corresponde a la síntesis del Proyecto de Plan de Estudios elevado al Delegado Rectoral, lic. García Cortina, el 20/10/86, por los siguientes representantes de Gradados, Profesores y  Estudiantes: Mirta Guerboyán (por Graduados); Ma. Cristina Melano, Carmen Migliarini y Estela Grassi (por Profesores); Susana Paz, M.C. Belziti y Sandra Falasco Luyden (por Estudiantes).

 

 

CICLO BASICO COMUN

Obligatorias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introduccion al conocimiento cientifico

Introduccion al conocimiento de la sociedad y el estado

Psicología0

Sociología

Economía

Optativas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Problemas filosóficos

Ciencia Política

Antropología

CICLO PROFESIONAL

AÑOS

Cuatrimestres

AREA DE FORMACION BASICA

AREA ESPECIFICA  (de Trabajo Social)

Sub-área Metodología

Sub-área de niveles y técnicas de intervención

Sub-área de prácticas

2° año

1er. C.

Teoría Sociológica

Trabajo Social I (Historia)

 

Taller de análisis y reflexión I (de síntesis)

Estado y políticas públicas

Epistemología de las Ciencias Sociales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2° C

Política Social

Trabajo Social II (Historia)

Taller de análisis y reflexión II (de síntesis)

Problemas Sociales Argentinos

Metodología I (Investigación)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3er. Año

3er. C.

Psicología Evol. Y de la personalidad

Metodología II (investigación)

 

Taller III (formulación de proyecto de investigación)

Antropología Social I

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4° C

Psicología social e institucional I

Metodología III (planificación)

Nivel de intervención I (comunitario)

Taller IV (continuación)

Antropología Social II

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4° Año

5°. C.

Psicología social e institucional II

Metodología IV (planificación)

Nivel de intervención grupal e institucional

Taller V (continuación y plan de trabajo)

Teoría sociológica II

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6° C

Derecho

 

Nivel de intervención III (individual y familiar)

Taller VI (desarrollo)

optativa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5° Año

7°. C.

Filosofía social

 

Técnicas de intervención complementarias

Taller VII (continuación)

optativa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8° C

optativa

 

 

 

 

Taller VIII (continuación y sistematización final)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

ESQUEMA DE  UNA PROPUESTA ALTERNATIVA DE PLAN DE ESTUDIOS ( 2004)

CICLO BASICO COMUN

Obligatorias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introduccion al conocimiento cientifico

Introduccion al conocimiento de la sociedad y el estado

Antropología

?

?

Optativas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

?

?

?

CICLO PROFESIONAL

TRAYECTOS POR AÑOS

TEORÍAS Y PROBLEMAS SOCIO-HISTORICOS

Problemas y ámbitos de actuación profesional

Metodología de investigación y acción  en ámbitos socio-institucionales

Talleres de Integración

T.1

1er. C.

Teoría Sociológica

Trabajo Social I: Formación, desarrollo y tradiciones generales.

Epistemología de las Ciencias Sociales y del Trabajo Social

Taller Integración de conocimientos

Estructura socio-económica de la Argentina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2° C

Filosofía social

Trabajo Social II: Formación y desarrollo latinoamericano y local.

Metodología de la Investigación Social I

Taller de síntesis y planteo de problemas

Estado y políticas públicas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

T.2

3er. C.

Economía Política

 

Metodología de la Investigación Social II

Taller III. Planteo de una investigación participativa

Problemas e 'Historia Social de la Argentina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4° C

Antropología Social y Cultural

Trabajo Social III: Instituciones del Estado y ONG

Metodología de la Formulación de Planes Sociales

Taller IV. Formulación del Plan de práctica profesional

'Estado y políticas sociales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

T.3

5°. C.

Psicología social e institucional

Trabajo Social IV: Barrios, comunidades y movimientos sociales

Fomulación y Gestión de Planes Sociales

Taller V (desarrollo)

Antropología política y económica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6° C

Derechos sociales y de ciudadanía

Trabajo Social V: Intervención con grupos familiares y personas individuales

Gestión y Evaluación de Planes Sociales

Taller VI (desarrollo, continuación)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

T.4

7°. C.

Optativa no obligatoria

Seminario temático

Técnicas de apoyo para la intervención profesional 

Taller VII (desarrollo, continuación)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8° C

Optativa no obligatoria

 

 

Taller VIII (sistematización final)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTRUCTURA DEL PLAN PROPUESTO SEGÚN SE RECONSTRUYE A PARTIR DEL DOCUMENTO PRESENTADO POR LA CARRERA , EN DICIEMBRE 2003

FORMACION GENERAL (25%)

FORMACIÓN ESPECIFICA (75%)

SUB-T. SOCIO-HISTORICO

FUNDAMENTOS...

PRACTICA (25%)

Filosofía

Antropolgía social

Trabajo social I

 

 Epistemología

Historia  social

Trabajo social II

 

Teoría social

Estado y políticas públicas

Trabajo social III

 

Antropología

Estado y políticas sociales

Trabajo social IV

Taller I

Psicología

 

 

 

Trabajo social V

Taller II

Economía política

 

 

 

Investigación social I

Taller III

Teoría política

 

 

 

Investigación social II

Taller IV

Psicología social e institucional

 

 

 

Planif.y gestión de pol. Soc.

Seminario tesina

Derechos ciudadanos

 

Optativa

Seminario temático

25% - 540 horas

 

 

 

Optativa

Pasantía

 

 

 

Optativa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 


2. Agrupaciones de Estudiantes y Graduados 

 

 

2.2 Agrupación Germinal

Nuestras propuestas y discusiones sobre el documento

germinal_uba@ciudad.com.ar

 

Más allá de las discrepancias en lo que refiere a las modalidades y espacios a partir de los cuales se está llevando adelante el proceso, como agrupación siempre fue nuestra preocupación la carrera y la formación que tenemos. Entendemos que en la universidad se disputa, en parte, el sentido social y el perfil de las y los Trabajadores Sociales. En otras palabras, en las discusiones de cada aula, en la calidad y profundidad de nuestros análisis, en la posibilidad de producir conocimiento, está en juego los Trabajadores Sociales que podemos llegar a ser. En los años que llevamos en la facultad, hemos tenido discusiones en torno a propuestas para la carrera que, de más está decir, no son acabadas ni mucho menos, pero pueden aportar a la discusión.

 

              1.-Nos parece indispensable tener análisis certeros de la realidad. Un señalamiento recurrente en las propuestas de modificación, es sobre los “cambios de la realidad actual”, o la “sociedad del siglo XXI”. ¿En qué plano se dieron las transformaciones? ¿Qué implican? ¿Estamos ante procesos sociales cuyo carácter es cualitativamente diferenciable de las tendencias de los últimos dos siglos de desarrollo capitalista? ¿No es precisamente con una sólida formación en teoría social – y en esto es necesario leer, entre otros, textos escritos en el siglo XIX, para muchos “desactualizados” – que se puede dar cuenta de los cambios y procesos de la realidad social?

Para problematizar esta situación, consideramos fundamental la construcción de conocimiento crítico, que requiere herramientas de las ciencias sociales que no existen actualmente en la formación, en nombre de una impronta interventiva que subestima y se desliga del plano teórico. Los casos más groseros son la ausencia de Historia y Economía Política en la currícula actual donde existen dos materias de análisis sociológico (Sociología Sistemática y Teoría Sociológica) “adaptadas” a Trabajo Social, es decir, con la mitad del material bibliográfico que las mismas cátedras proponen para las mismas materias en otras carreras. ¿Será que alcanza con algunas páginas, generalmente de otros autores explicando a “fulano” (sin leerlo directamente), para lo que se espera en nuestra carrera?

              2.-Cuando se plantea adecuar el plan de estudios a esta “nueva realidad”, se lo puede hacer desde el sentido en que lo entienden las clases hegemónicas, es decir, acorde a una definición del quehacer profesional relacionada con las modalidades de política social actual. (No es casual que actualmente, en algunas materias nos formemos con herramientas y planteos teóricos propuestos por ideólogos del Banco Mundial, por ej.). ¿Los “desafíos actuales” se piensan en función de los intereses de quién? ¿Qué es dar respuesta de la “mejor manera posible”? ¿Responder a quién?. Los desafíos de una etapa histórica no son en abstracto, ni responden al interés general de la sociedad, si entendemos las relaciones sociales a partir de la conflictividad de clases.

              3.- No compartimos que los Trabajadores Sociales tengan como rol “intermediar” o “articular necesidades y recursos”, ya que esto sugiere cierto nivel de externalidad a los polos de la intermediación y articulación que se configura, lo cual consideramos es una premisa falsa, a no ser que se entienda al Estado y sus instituciones, y al campo profesional del Trabajo Social, como instancias que se erigen por sobre la conflictividad de clases y cuya dinámica es autónoma. Por el contrario, entendemos que más que de intermediación, habría que hablar de intervención definida por intereses políticos, cuyo sentido está en disputa permanente, pero sin escapar a las relaciones de hegemonía y contrahegemonía que atraviesan a la sociedad en su conjunto, y que tienen su expresión en el campo del Trabajo Social.

                4.-La relación de la formación universitaria con los espacios de inserción laboral, con el mercado, es una de las relaciones más conflictivas a la hora de pensar el plan. Desde ya que es imposible pensarla sin tenerlo en cuenta, pero eso no impone pensar la formación en función de los requerimientos del mercado. Si la “actualización” o “adecuación de la formación”, está refiriéndose a responder más aplicadamente a los requerimientos del mercado laboral, estamos ante un proceso de modificación curricular que pone la formación universitaria al servicio de los empleadores de toda índole (tanto públicos o privados: lo importante es los intereses de clase que representan). Nuestra concepción de la educación pública piensa la formación en función de otros intereses sociales, los del sectores populares. Discusión que plantea la relación Universidad/Sociedad y Universidad/Mercado. Nuevamente, este entre otros aspectos, está contenido en la discusión de los objetivos del Trabajo Social en el contexto actual. Esperamos que este proceso de modificación curricular se de los tiempos y espacios para este debate, el cual hasta ahora no tuvo lugar.

                5.-El “interés de renovación”, y la vinculación de las asignaturas a los “cambios de la realidad social” niegan las discusiones y debates de las ciencias sociales, presentando las teorías “renovadoras” casi como consensos. Por ejemplo: las teorizaciones sobre el “fin del trabajo”, la “posmodernidad”, las implicancias de la “globalización”, o el “fin del Estado-Nación”, son discusiones para nada saldadas, y de un contenido político muy fuerte (de hecho, muchas de estos planteos están acompañados de propuestas políticas abiertamente). El problema es que poco se estudian las posiciones que cuestionan estos planteos, o conceptualizan los “cambios de la realidad” a partir de otras categorías, que los explican en el marco de tendencias históricas del capitalismo, ya analizables y analizados desde décadas atrás.

              6.-Cuestionamos la formación metodológica planteada desde un sentido metodológico-instrumental, que se centra en la aprehensión de un conjunto de herramientas formal – abstractas, como los “pasos” de un diagnóstico, programa o proyecto, o distintas formas de presentación de documentos (marco lógico, gráficos, presentación de evaluaciones, informes sociales, etc.) En este punto, aparece como importante no negar la necesidad de ejercitar el manejo de estos recursos, pero discutiendo si la formación metodológica se limita a ello. En este sentido es que se pueden rescatar las discusiones sobre metodología que fueron insumo para el taller de metodología de FAETS.

              7.-Hoy el Área Talleres queda en manos de la Dirección de Carrera de turno. Nos parece imprescindible modificar esta relación, que transforma al área en un eje de poder del Director/a, teniendo en cuenta, por un lado, lo central que son los cuatro talleres anuales en la formación y lineamientos político académicos que se aprehenden; y por el otro, el gran cuerpo docente que lo conforma, que no es seleccionado en concursos abiertos.

              8.- Nuestras propuestas para las prácticas cuestionan su definición por niveles de intervención, situación que configura un escenario en el que los estudiantes se encuentran con definiciones previas sobre el contenido de las prácticas a realizar -centradas en un nivel de intervención establecido (comunidad, grupo, caso-familia)- así como sobre el producto (académico) de las mismas. Exigencias que entran en conflicto con la realidad y las necesidades propias de los espacios en los que los estudiantes se insertan. Se privilegian así, los requerimientos académicos y los recortes arbitrarios que suponen los niveles de intervención, por sobre las necesidades de los sujetos, la inserción en proyectos y no el mero paso por distintas instituciones cada año, etc. Rescatamos, sin negar los aspectos a discutir y las dificultades que implica, el planteo de prácticas integradas, es decir, no definidas por nivel de intervención, sino a partir del desarrollo de un proceso metodológico y la inserción en un proyecto durante toda la práctica.

              9.-Compartimos la política de ampliación de la oferta de cátedras y de los concursos docentes. Hay en nuestra carrera muchas materias de cátedra única, y concursos muy esporádicos o que directamente no se realizan. El resultado es que materias centrales en la formación son monopolio de profesores enquistados en su titularidad de cátedra, ante los cuales no existen alternativas.

              10.-No avalamos las propuestas de reducción de las prácticas y de la cantidad de materias, en tanto las entendemos como una forma de bajar el nivel y la riqueza de la formación de grado. Nos alarman las propuestas que apuntan a acortar las carreras, cuyo resultado es “tecnicaturas” devaluadas y vacías, de dos o tres años de cursada, que por supuesto resultan insuficientes, y que obligan a llenar el “vacío” de formación a través de posgrados que en este momento son pagos, arancelando progresivamente la educación universitaria.        

 

A modo de cierre

Estos punteos tienen como objetivo aportar en las discusiones y problematizar aspectos de nuestra formación, como forma de tener más elementos e incidir en este proceso de actualización curricular. Es una responsabilidad como colectivo asumir las implicancias de lo que se está definiendo y tomarlo en nuestras manos, discutiendo con los compañeros, en los cursos, acercándote a los espacios en los que se está trabajando el tema. Como agrupación nos interesan tus observaciones, y esperamos poder tener un intercambio más directo en algún momento.

 

 

 

 


2.2. Agrupación Lucia Cullen

Comentarios sobre el documento “Propuesta de directrices teóricas para la reformulación del plan de estudios de la Carrera de Trabajo Social/FCS/UBA” Aportes desde el Claustro de Graduados

 

“No hay práctica educativa que no sea política.”

P. Freire

 

                El documento en cuestión se plantea como un valioso insumo para la necesaria discusión sobre la formación profesional. Creemos que esa discusión tiene que ser intensa, por la importancia del cambio, con fuerte participación de estudiantes, graduados y docentes; y a la vez, operativa, que permita proponer y avanzar, por la necesidad de que los cambios se concreten.

Acerca de los fundamentos y los contenidos

 

ü       En primer lugar, compartimos muchas de las ideas planteadas en la fundamentación, tanto por la necesidad de actualizar el Plan de Estudios como por la lectura del Trabajo Social y su institucionalización  en relación a la Cuestión Social. Al respecto, entendemos que la cuestión social asume características específicas en el marco que le impone cada sociedad con sus singularidades. Por eso, entendemos, el estudio riguroso del surgimiento de la cuestión social no puede ser escindido de la historia de nuestro pueblo latinoamericano y argentino, de los procesos sociales a través de los cuales se forjaron los mecanismos de despojo y explotación, pero también sus identidades, esperanzas y proyectos. En este sentido, valoramos la inclusión de contenidos de Historia Argentina y Latinoamericana, para tender a la comprensión de dichos procesos.

 

ü       Nos parece fundamental también la inclusión de contenidos de Economía, que permitan profundizar en el análisis del comportamiento de nuestras sociedades.

 

ü       Un análisis pormenorizado de los contenidos, rejerarquizados y redefinidos a partir de los “propósitos formativos”  consensuados, debería incluir el chequeo de la cantidad de tiempo necesario para el trabajo sobre los mismos, identificando materias anuales y cuatrimestrales.

 

Sobre los aspectos pedagógicos y metodológicos

 

ü       ¿Cómo garantizar la articulación entre trayectos y subtrayectos? Un cambio de contenidos no lo garantiza, tampoco un cambio de denominaciones (los “trayectos”  pueden estar tan fragmentados como antes estaban las “áreas”[5]). En el documento se plantea la realización de un “trabajo de integración”, supervisado por una cátedra, en función de “La articulación entre los trayectos formativos.”  Si bien valoramos la inclusión  de trabajos de este tipo, en los que los estudiantes puedan poner en juego su capacidad de análisis, de síntesis, de propuesta, consideramos que el peso de la articulación entre trayectos y subtrayectos no puede ser responsabilidad exclusiva de los estudiantes. Consideramos que esta estrategia debe ser complementada con otra, que incluya compromisos por parte de los equipos docentes.

 

ü       Acordamos con la importancia de “promover variadas formas de trabajo intelectual de los estudiantes”. Valoramos la importancia otorgada a la tarea de indagación / investigación, así como la posibilidad acreditar las horas dedicadas a esa actividad.

 

Sobre la construcción de las prácticas pre-profesionales:

 

ü       Consideramos positivo que haya continuidad (un año y medio) entre lo que antes eran los niveles II y III de taller. Permite profundizar las posibilidades de intervención, los tiempos se equilibran mejor (No tiene sentido estar todo un año elaborando un diagnóstico).

 

ü       En cuanto a este último nivel (II y III según el plan actual) creemos importante incorporar como parte del aprendizaje la rotación de los estudiantes por las diversas áreas, quehaceres, actividades, etc. que el Trabajador Social del centro realiza cotidianamente. Creemos que de esta manera superaremos la “ilusión del proyecto no realizado” que en ocasiones paraliza, impide capitalizar procesos (nos referimos a situaciones propias del quehacer profesional que no permiten el diseño de un proyecto de intervención propio de los alumnos). En este sentido, creemos que es desafío para los docentes de este nivel de taller, concretar múltiples articulaciones y estar alertas respecto a situaciones, oportunidades de intervención que puedan surgir, facilitando no sólo el diseño de un proyecto, sino el intervenir en forma pensada, reflexiva, planificada, ya que no todas las instancias de intervención se enmarcan en “proyectos” así definidos.

 

Creemos importante difundir la carga horaria actual de cada nivel de taller y cómo afecta esto la propuesta que se presenta (si es que la modifica). Este aspecto no queda claro en el documento, y la disminución del tiempo total de las prácticas sería un retroceso.

 

 

 

 

 


2.3.  Agrupación Germinal                                                         

Documento presentado en reunión de Junta de Carrera 12/12/03

 

Introducción

 

En vistas del cierre de un nuevo año, caracterizado por importantes procesos políticos en la facultad y la carrera en particular, cuyas expresiones fundamentales son las reformas en torno a la modalidad de elección de directores, y los avances en el proceso de modificación curricular de nuestra carrera, nos vemos en la necesidad y obligación de explicitar nuestra posición, principalmente en torno a este último proceso.

 

Algunas cuestiones con respecto a las formas

 

Creemos que ya son de conocimiento de toda nuestra postura y propuestas en torno al problema de la democratización, y más específicamente, en lo que refiere a la estructura de la Junta de Carrera y la forma de elección de director. Nuestra posición en el proceso que culminó con la modalidad ponderada de elección directa, apuntaba al voto igualitario y universal del colectivo de la carrera sin distinción de claustros, que no es “disolverlos”, ni dejar de respetar la “diversidad de actores”, como reiteradamente se nos achacó, sino entender que en una discusión político-académica, como lo es la de los proyectos que se presentan para ser dirección de una carrera, las perspectivas gremiales de cada claustro no son lo que se discute ni tienen centralidad, y sí se discuten proyectos globales para la carrera: proyectos que son políticos además de académicos, y que para elegirlos, la forma más democrática es la de “una persona, un voto”.

 

¿Por qué volver sobre esto cuando la discusión actual tiene que ver con la modificación del plan de estudios? Por una sola razón: cuando discutimos la democratización de los espacios de la carrera no solo (y ni siquiera principalmente) nos referimos a modalidades de elección de director. Es en procesos como el actual, de modificación del plan, donde se ve el nivel de democratización y apertura de los espacios y las decisiones.

 

En los dos años que han transcurrido desde que se comenzó a hablar de la modificación del plan, pocas han sido las instancias propuestas para ampliar y masivizar el debate. Lo que lleva del proceso, lamentablemente, está marcado por la participación y el conocimiento de muy pocos. Y esto tiene una sola explicación: la decisión política de llevarlo a cabo de esta manera.

 

Esta afirmación merece algunas aclaraciones. Por un lado, no se trata de un lamento idealista, como muchas veces se hace aparecer a nuestros planteos. No es que nos quedamos entrampados en la espera ingenua de que todos los estudiantes, docentes y graduados de la carrera, se pongan de golpe a discutir y participar activamente en la modificación del plan. Apuntamos a algo mucho más concreto y simple: comisiones abiertas, interclaustros, para trabajar el plan con la posibilidad real de incidencia; mecanismos permanentes e impulsados desde la dirección, para hacer circular la información y la convocatoria a las comisiones existentes.

 

De otra manera: ¿qué nivel de incidencia pueden llegar a tener en el proceso los estudiantes que llegaron a esbozar algo (si es que alguno lo logró) en las dos horas de taller de hace dos viernes, en las que se los llamó a “participar”? ¿Dónde van a tener la posibilidad de discutir lo que tengan para proponer? ¿No tienen lugar si no son consejeros de la Junta? ¿Y los docentes y graduados que están en la misma situación?

 

Muchas veces, contra esto se argumenta que tanto las convocatorias, como la extensión de las discusiones en cada claustro, son responsabilidad de los consejeros. Ante esto nuestra observación es que tal responsabilidad no debería quedar librada a la voluntad e interés de los consejeros y las fuerzas políticas de turno, sino que es requisito de un espacio democrático establecer mecanismos democráticos, independientemente de las personas y fuerzas que circunstancialmente ocupen cargos o funciones. De otra forma, ¿si a ningún consejero estudiantil se le ocurre socializar esta discusión entre los estudiantes, no existe ningún mecanismo que lo garantice? 

 

Uno de los aspectos más notorios de este proceso, es que la comisión que está elaborando las propuestas y cuyos documentos son los que discutimos, no es tripartita, no están expresados los tres claustros. En un momento, se nos achacaba no respetar la división en claustros, y hasta querer disolverlos. Veamos en este proceso cuánto se respetó a los claustros, y saquemos conclusiones. Si hasta se llegó a decir que lo que menos importancia iba a tener era lo que dijeran los estudiantes, a excepción de los consejeros...

 

No podemos escindir las formas de los contenidos, y es por eso que hacemos estas observaciones de forma. No obstante, también tenemos comentarios que hacer en relación a los contenidos; algunos señalamientos que nos surgieron de la lectura de los dos documentos actualmente en discusión.

 

Sobre los contenidos

 

·         Compartimos la necesidad de fortalecer el llamado trayecto de formación básica, en tanto brinda herramientas de análisis de la realidad y un marco general de teoría social imprescindibles para cualquier intervención fundada. En este sentido, discutimos si la ausencia de una materia de Historia en este trayecto es salvada por la inclusión de Historia Social Argentina en el trayecto de formación específica. Consideramos de valor los aportes que brindaría una materia de historia universal centrada en los siglos de desarrollo capitalista, como forma de aportar a la comprensión del surgimiento y desarrollo de la cuestión social. Por otra parte, no entendemos si la materia Teoría Social condensaría los contenidos de las dos materias sociológicas del plan actual (Sociología Sistemática y Teoría Sociológica), en cuyo caso nos parece insuficiente plantearlos en una sola materia.

·         Nos parece un planteo progresivo, el hecho tratar de superar las definiciones compartimentadas de los niveles de intervención, que llevan a lecturas recortadas artificialmente, y a intervenciones que no pueden integrar dimensiones de la realidad inescindibles, legado de los métodos tradicionales del Trabajo Social. Lo que nos preocupa es que las propuestas para las materias Trabajo Social II, III, y IV, no puedan dar cuenta de esta superación, transformándose en meros cambios de nombre para los mismos contenidos.

·         Con respecto a la estructura de las prácticas, nos parece superador el hecho de plantearlas en un mismo centro, y no desde el recorte predeterminado de niveles de intervención, sino a partir de la inserción en proyectos. También compartimos que la primer experiencia de taller se plantee en relación al centro de prácticas en que los estudiantes se insertarán en el futuro. En lo que discrepamos y es una preocupación que planteamos como agrupación, es en el hecho de diferenciar estos dos años de práctica (lo cual sería un recorte de los tres años actuales) de una pasantía final de trabajo “casi profesional”. ¿Es que acaso las prácticas de los dos años anteriores no son considerados de la misma forma? ¿O se llama profesionales sólo a las prácticas “institucionalizadas” en los espacios de inserción laboral? ¿Por qué no cerrar las prácticas con un año más en el mismo centro en el que se desarrolló una inserción de dos años?

·         Algunas obsevaciones sobre este punto:

a)       No estamos en contra de que se desarrollen pasantías laborales en la universidad, pero tenemos nuestros reparos con respecto a las condiciones de trabajo y de contrato, que muchas veces terminan brindando mano de obra muy barata y con una figura jurídica como la “pasantía”, que en el plano de las relaciones laborales es un tipo de contrato muy precario.

b)       Lo que planteamos, es que debería ser una decisión de cada uno si quiere desarrollar ese tipo de trabajo, y por lo tanto, es impensable que se de como práctica obligatoria de la carrera.

c)       No es claro que implicancias tiene plantear la práctica en términos de pasantía, ¿sería rentada? ¿de cuántas horas se está hablando? ¿en qué espacios institucionales?

d)       Además de estas obsrevaciones, aparece como algo inviable que el conjunto de los estudiantes (cuya gran mayoría trabaja y por eso se vuelca a las cursadas de la noche) pueda desarrollar un trabajo “casi-profesional”, a modo de pasantía, el último cuatrimestre de cursada, si esto implica horarios matutinos, o tener que faltar a sus trabajos, etc.

·         Por lo antes mencionado, nuestra propuesta es completar tres años de práctica en el mismo centro, cerrando un proceso de manera integrada y en el mismo proyecto.

 

Comentarios finales

 

Si bien nuestra posición con respecto a este proceso es de profunda crítica, tanto en el plano de las formas como en aspectos referidos a los contenidos, queremos dejar sentada nuestra voluntad de trabajar en la reformulación del plan de estudios, y nuestra política siempre va a tender a abrir y democratizar, en la medida de nuestras posibilidades, esta discusión. Pero siempre partiendo de la necesidad de replantear y modificar nuestra formación. Esta afirmación va en el sentido de diferenciarnos de las reacciones que surgen de la voluntad de conservar las cosas tal como están, o por otros intereses que no son los que compartimos. Algunas de las premisas y criterios de los documentos en discusión nos parecen fundamentales, y nuestras críticas no deben confundirse con las que tienen una finalidad conservadora.

 

Una última observación, es que lo central del plan estará en su materialización y desarrollo, más que en su formulación. El modo concreto en que se desarrolle la nueva formación, puede no dar cuenta de los objetivos y criterios plasmados en el papel. Es por esto que consideramos fundamental generar los mecanismos necesarios para monitorear y salvar las dificultades que inevitablemente surgirán en la implementación del nuevo plan, con el control permanente de los que integramos el colectivo de la carrera.

 

 

 


3. Especialistas

 

        Jose Luis Coraggio (Ex Decano de la UNGS) [6]

Sugerencias resultantes de la lectura del documento “Propuesta de las directrices teóricas para la reformulación del plan de estudios de la Carrera de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires”.

 

El documento nos ubica en un valioso y prometedor momento del necesario proceso de desarrollo de este campo profesional, el que tiene y tendrá una gran relevancia por su potencial para encarar situaciones de emergencia dentro de un marco estratégico que vaya generando las transformaciones que el país requiere. En particular hemos valorado las capacidades y disposiciones de los trabajadores sociales para contribuir a la transición desde las políticas sociales neoliberales hacia políticas socioeconómicas que ataquen las causas y no sólo los efectos de la cuestión social.

 

A partir de la lectura del documento mencionado proponemos algunas cuestiones adicionales a considerar o bien desarrollos de planteos ya hechos en el mismo.

 

1.        En la tensión entre los niveles de formación básico/general y específico, además de estar de acuerdo con el peso mayor dado al primero, como condición de una formación más sólida, fundante de prácticas significativas en un contexto de previsible cambio generalizado, nos parece que hay que puntualizar que mientras el nivel general es más abstracto y por tanto puede cubrirse con pocas disciplinas pertinentes estudiadas en mayor profundidad, al ir aproximándose a lo concreto deben ir agregándose otras aproximaciones disciplinares para permitir captar la complejidad de las situaciones reales en que se dará la intervención de los Trabajadores Sociales.

2.        Cuando indicamos “estudiadas en mayor profundidad” queremos decir que no sólo se dé acceso a los contenidos de autores y escuelas, sino que las ideas y sistemas teóricos se ubiquen en su proceso histórico, tanto en lo referente a la historia interna como externa de la disciplina y/o escuelas de que se trate. A la vez, que se introduzcan las consideraciones epistemológicas que corresponden y los principales marcos metodológicos que se deriven de o constituyan esos sistemas. La teoría debería enseñarse no como información teórica sino de modo que los estudiantes puedan usarla, y ello requiere esa forma comprensiva de enseñanza.

3.        Lo anterior supone seleccionar estratégicamente cuáles son esas disciplinas, su secuencia y la ponderación de cada una en términos de carga horaria, y dedicar gran atención a las situaciones de enseñanza aprendizaje que se generarán.

4.        En cuanto a la segunda tensión, sería conveniente pensar el perfil del graduado para la coyuntura previsible en la próxima década, lo que requiere una capacidad de reorientar sus prácticas ante las transformaciones que se seguirán experimentando y de difícil previsibilidad. Parece conveniente tomar la Cuestión Social como directriz temática que dé unidad al Plan de Estudios, asumida como cuestión cambiante y que es una construcción socio-política que no se concreta de la misma manera en las diversas sociedades contemporáneas. Por esto mismo, parece pertinente que los docentes e investigadores trabajen de manera cooperativa y colectiva esta cuestión, más allá de la fertilidad del pluralismo de visiones, para poder asegurar que efectivamente vertebra el desarrollo de las diferentes materias y actividades de formación, que estará a cargo de diferentes docentes. En este momento del proceso podría ser valioso incorporar a representantes de los principales movimientos sociales y los diversos niveles del Estado para que compartan la discusión y den sus perspectivas sobre la cuestión social.

5.        En lo referente a la tercera tensión, parece oportuno destacar la importancia de los sistemas de evaluación, en tanto sistemas de producción de significados por parte de docentes y alumnos, utilizando variadas formas (en grupo, individuales, trabajos escritos, informes de campo, exámenes escritos y orales) para desarrollar las habilidades de pensamiento sistemático, diálogo, expresión y comunicación de los estudiantes.

6.        Ante el planteo del pluralismo, es posible optar entre, por un lado, una exposición ecléctica de posiciones o bien conformar una escuela claramente orientada (por ejemplo, por la matriz crítica del pensamiento social que encarna, o por el tipo de metodologías de investigación-acción que prioriza), si bien la orientación se construye en base a la comprensión de la inexistencia de un único paradigma en el campo de las ciencias sociales y humanas y los rasgos distintivos de las corrientes de mayor peso.

7.        Dada la centralidad que tienen las necesidades en el esquema del documento, parece central incorporar de manera más explícita, en vinculación con los sistemas de derechos y responsabilidades de los diversos agentes socioeconómicos, particularmente los colectivos, y político-administrativos, los diversos modelos de gestión de las necesidades, y el papel activo y no meramente mediador que puede jugar el TS en la priorización y las formas de resolución de las necesidades en diversos ámbitos culturales e institucionales. La viabilidad aparece aquí no tanto como una restricción dada sino como una condición a construir con los participantes de la sociedad y el sector público (estatal o social).

8.        Una cuestión que consideramos central en un cambio curricular profundo es la relativa a la pedagogía de la enseñanza superior. Un Plan de Estudios, un sistema de materias y contenidos mínimos, puede dar resultados muy diversos si no se tiene en cuenta el punto de partida de conocimiento y trayectoria de los estudiantes, y si no se acuerda una estrategia compartida entre los docentes respecto a las funciones de los diversos procesos de aula, de vinculación institucional y de prácticas en el logro de las producciones académicas y profesionales. Esto requiere un reforzamiento o la garantía de la formación previa de todos los niveles docentes en materia no sólo teórico-metodológica sino epistemológica. Si el objetivo es un profesional capaz de moverse transdisciplinariamente, los docentes de las diversas disciplinas deben haber pasado por la superación del corporativismo disciplinar y contribuir a la ubicación correcta de las aproximaciones analíticas dentro del amplio campo de comprensión de lo histórico-social. Del mismo modo, todos los docentes deben tener conocimiento del campo profesional del Trabajo Social, de modo de iniciar desde sus cátedras el camino de las inexcusables mediaciones entre las teorías y las prácticas.

9.        Finalmente, en lo relativo a las capacidades de los egresados de producir conocimiento, nos parece importante concentrar los esfuerzos en la producción rigurosa de conocimientos empíricos (conceptualmente orientados) que sean pertinentes y relevantes para este campo profesional. Como se indica en el documento, esto supone no sólo que las prácticas sean reflexivas y socialicen los aprendizajes adquiridos, sino que se ubique en un marco de explicación y comprensión de la problemática sociohistórica, aportando desde el Trabajo Social al conocimiento colectivo.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] A posteriori de este compilado se recibió un aporte de la Prof. Estela Gras y del Prof. Carlos Eroles.

[2] Los profesores que integren esta comisión deben representar al Área de Formación Básica, Específica y Talleres. La comisión puede tener entre 8 a 10 integrantes que deben elegir a un profesor como coordinador.

[3] Tomamos el concepto de “ideología organizacional” de Bernardo Klisberg, quién sostiene que en el Estado democrático, la gestión y la intervención no es neutra, sino que requiere una ideología organizacional definida por “la acción afirmativa de derechos”

[4] El concepto de clamor o grito como expresión de indignación tiene resonancias bíblicas y ha sido retomado en la actualidad tanto por la teología latinoamericana, cuanto por autores políticos como el Subcomandante Marcos o Holloway (“Cambiar el mundo sin tomar el poder"). Este último autor lo concibe como el motor de la historia, sustento de a voluntad popular de cambio social y político (Nota del autor)

[5] Además los trayectos en este caso asumen los mismos nombres que las áreas anteriores, cuestión que puede acarrear problemas  no sólo semánticos, sino, facilitar el “seguir haciendo lo mismo que antes, pero “dentro de un trayecto”

[6] Notas de José Luis Coraggio con la colaboración de Inés Arancibia, 6 de marzo 2004.